Gloria a ti por siempre Señor Jesus.
Cálido y efusivo saludo de Paz y Bien para todos.
Reasumiendo las responsabilidades y obligaciones, atribuciones, personales familiares, profesionales; empujado y acompañado por El Conductor, Guía y Vector de nuestra existencia : Jesucristo Resucitado, sujeto a nuestra Madre La Madre Virgen María, y a su Divino Consuelo.
Así como brilla el sol para todos, bordeando con su resplandor toda la existencia abrazándola incesantemente impregnando calor y vitalidad; con el clamor de la oración, se sensibiliza y acciona el más hermoso Misterio de Redención en el ser humano, sin importar su condición humana produciendo transformación física y espirtual en su vida, para toda la eternidad.
Esta visión en el accionar por fe en el individuo, lo hace ver más allá de su mera existencia, de ahí la preocupación por los hermanos en sus aflicciones, necesidades, precariedades para asistirlo conforme a sus circunstacias por la caridad.
Desde la visión escatológica, el accionar que nos mueve asumiendo los mandatos de la Historia de la Salvación, nos concientiza de que somos arquitectos de nuestro propio destino, y diseño del Dios Trino.
Evoco la Parábola del rico epulon y el pobre Lázaro (Lc 16,19-31).
Nuestras obras fruto del servicio con humildad y entrega de corazón, se produce cuando acompañamos al hermano en el dolor; no se imaginan la satisfacción personal que genera la Compasión, pero sobre todo lo agradable y sensibilizante para Dios. (Mat 9,10-13).
Por esto la oración y el servicio es condición fundamental del católico.
Miguel E. Bare Guzmán
Tobit- Emaus.
