MEDITACIÓN PARA EL DOMINGO DE PENTECOSTÉS


LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

SABIDURÍA: El Espíritu obra en ti mediante el don de la sabiduría desde el momento en que comienzas a sentir “gusto” por las cosas de Dios, y saboreas todo lo que viene de Él. Te esfuerzas por llevar una vida con olor a evangelio. Eres feliz queriendo ser como Dios es. Ves las cosas con los ojos del Señor, las interpretas con su pensamiento. Encuentras belleza en toda la creación. Tus pupilas tienen luz especial para descubrir a Dios en todas las cosas. Ayudas para que otras personas aprendan a vivir en paz su relación con ellos mismos, con Dios, con los demás y la naturaleza.

INTELIGENCIA: El Espíritu Santo actúa en ti mediante el don de inteligencia cuando te asiste para que puedas “leer dentro”, “conocer a fondo” lo que la divinidad te revela. Experimentas una luz trascendente, como aquellos discípulos que se les abrieron los ojos y comprendieron las Escrituras. Es un don que se desarrolla en las personas humildes que, con pureza de intención, y por amor y servicio a los demás, buscan asimilar las verdades del cielo.

CIENCIA: Con el don de ciencia, el Espíritu te permite contemplar todas las cosas creadas. Pero das un paso más. Por las criaturas llegas hasta el Creador; y ahí haces oración. Actúa en ti este don cuando tienes la gracia de distinguir lo transitorio de lo eterno. Reconoces lo auténtico de la vanidad. Disciernes y sabes escoger, sin apegos. Te ayuda a tener una mirada amplia desde los ojos de la fe. Por este don no te sientes extraño en ningún lugar. Llevas la vida como lo haría un hijo o una hija de Dios.

CONSEJO: Te asiste el don de consejo cuando llegas a ver con claridad la voluntad de Dios y la sigues. Pero implica un discernimiento prudente. Esta gracia va acompañada de la prudencia para uno mismo y para los demás. Quien tiene el don de consejo, se deja aconsejar por el Señor y por los hermanos que tienen autoridad espiritual. Nunca obras sin consultar al Señor y a las personas sensatas. Te dejas interpelar y confrontar para encontrar la verdad. Desenmascaras las falsas intenciones. Cuando te dejas conducir por el Espíritu, sin manipular, Él te usa para aconsejar a los demás.

PIEDAD: Con esta gracia se te revela, de manera especial, el rostro de Dios Padre. Experimentas su ternura, su presencia, superas los miedos. Te llenas de su amor. Así como Dios te trata, tú tratas a los demás. Tienes identidad de hijo, de hija, y vives desde esta realidad; los otros son tus hermanos y hermanas. Eres consciente de que formas parte de la familia de Dios. Vas quitando de ti todo lo que no es propio de esta sagrada familia. Te vas purgando para vivir cada vez más unido a Cristo, el hermano mayor. Nace en ti la mansedumbre y, sobre todo, la obediencia. No haces lo que quieres, sino lo que desea Dios. Este don te permite dejar de mendigar amor. Te tornas persona agradecida por todo el bien recibido.

FORTALEZA: Este don eleva tus fuerzas al plano divino. Dios es fuerte y tú sientes que Él te comparte su fuerza. Vives con la fuerza que viene del Señor, por tu unidad con Él. Para mostrar que Dios es fuerte, elige instrumentos débiles. Esta gracia te permite tomar conciencia de tu pequeñez y de su grandeza, la que te sostiene. Dios te da su fuerza para que testimonies. Con ella viene la virtud del saber esperar con paciencia, serenidad, mansedumbre y firmeza, sintiendo la cercanía del Señor.

TEMOR DE DIOS: En la jerarquía de los dones, el don del temor es el más pequeño. Sin embargo, no tendrías ningún otro, si este no actúa en ti. Te ejercitas en amar a Dios y, en nombre de este amor, no quieres defraudarlo, ofenderle. El temor es tener reverencia y respeto, agradecimiento al Señor. Es otra cara del amor a Dios; te asiste para contemplar su pureza y la propia fragilidad. Por esto, te aleja de la vida de pecado. Detectas el mal y los caminos que allí conducen. Despierta en ti el sentido de lo sagrado, de la santidad, de la vida en gracia. Con esta gracia, no te interesa salir del abrazo permanente de Dios.

Ven Espíritu Santo, con tus siete dones. Dame la gracia de conocer cuándo actúas en mí y en los demás mediante cada uno de ellos. Que pueda ser, Señor, canal de tu gracia en esta humanidad doliente.

Hermana Angela Cabrera
Congregación Discípulas Misioneras por la Santidad.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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