MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY:24/5/24 (St 5,9-12; Sal 102; Mc 10,1-12).

LO QUE DIOS HA UNIDO,
QUE YO NO LO SEPARE.

En el evangelio de hoy, los fariseos preguntan a Jesús si es lícito a un hombre divorciarse de su mujer. Le tendían una trampa, porque sabían que la Ley sí lo permitía. Pero Jesús les confronta, recordándoles que dicha Ley nace por la terquedad humana, ya que antes de ser formulada estaba el querer de Dios, que el matrimonio entre un hombre y una mujer permanezca unido.

El conjunto de las lecturas dan luces para conservar la unidad del matrimonio. Intentaremos buscarlas y adaptarlas. Cada pareja puede decirse a sí misma: “lo que Dios ha unido, que yo no lo separe”. Matrimonio, hoy, las palabras del apóstol Santiago pueden ser para ti: no se quejen uno del otro. La queja hace ruido, rompe la prudencia, deja cicatrices. En cambio, la oración, el silencio, entrena para llevar alguna cruz, algún sufrimiento con paciencia, ofreciéndole todo al Señor por la santidad del matrimonio. Sean dichosos en la constancia del amor y la fidelidad, con los ojos fijos en el Señor y no puestos en sí. Todo lo demás, vendrá por añadidura.

Recupera para tu matrimonio la virtud de sinceridad, por eso aconseja el apóstol: “Que su sí sea sí y su no un no”. Matrimonio, que no se agriete tu unión con la doblez. Bendice tu familia con el valor de la verdad en Cristo Jesús. Que no entre polilla a tu casa con la mentira o la media verdad, porque donde ellas entran el demonio llega a la vez. La presencia del mal se evidencia con la división, y la del Señor se manifiesta en la unidad y en la complicidad para caminar juntos hacia la santidad de vida. No te dejes robar la gracia y la bendición que el Señor te dio. No separes tú mismo, por terquedad, lo que Dios ha unido. Déjate aconsejar ante Jesús Sacramentado.

Sería tan bueno que reciten juntos el salmo del día. Intenten integrar las características de Dios en su relación matrimonial. El orante expresa que el Señor es compasivo y misericordioso. Por eso le bendice. ¿Tú sabes bendecir a tu pareja? ¿Tú sabes agradecerle todo el bien que te ha hecho? ¿Qué sería de ti sin esta compañía discreta y gratuita? ¿Tú sabes tener mirada de gratitud por aquella persona que Dios te dio para caminar juntos? Aprende a perdonar como Dios perdona. No acumules resentimientos en tu corazón. El resentimiento consume el amor y lo seca.

Cuando hay perdón llega la cura y la sanación. Las piedras salen del corazón. Los ojos vuelven a brillar. El perdón rescata al matrimonio de la fosa y lo colma de gracia y de ternura. Los hijos y las hijas superan los complejos y aumentan los resultados en sus labores académicas. Recuerden e imiten a Dios, que es lento a la ira y rico en clemencia. No está siempre enojado. Que el enojo pase, que no haga nido ni se acune, que no se forme el rencor.

Si así lo consideran, tomen este tiempo, mirándose a los ojos, y hablando con sinceridad, en clima de oración. Si es posible enciendan alguna vela y recen tres aves marías. Intenten responderse: ¿qué he hecho que no ha favorecido la unidad en mi matrimonio? ¿Qué debo reconocer en mi pareja, que hasta ahora no he valorado? ¿En qué realidades yo he sido terco o terca? ¿En qué he provocado sufrimiento? ¿Cuántas veces viví para mí sin tener en cuenta al otro? ¿Qué responsabilidad tengo con la crianza sana de los hijos y las hijas? ¿Cuándo he sido juez acusador? ¿Cuántas veces refunfuño sin necesidad? ¿Cuáles argumentos busco para no separarme? ¿La humildad vive en mi matrimonio? ¿Soy responsable con la felicidad de mi pareja? ¿Dónde está el Señor y dónde está la Virgen María en mi unión matrimonial?

Señor: yo te pido perdón, si no he sabido custodiar la vocación que tú me has dado. Enséñame a compartir la vida con otra persona. Sácame de mi egoísmo estéril. Quiero salir de mí mismo y ser peregrino de la caridad perfecta, de la entrega generosa. No quiero calcular tanto, prefiero ser una persona agradecida. Sería bueno entrenarme en decir: gracias, disculpa, volvamos a empezar… Pido fuerzas para perseverar en el amor. Que nada ni nadie, Señor, separe la unión sagrada que tú has bendecido. Líbrame de mi terquedad y enséñame a ser feliz, haciendo feliz a los demás.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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