MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY

14/6/24 (1R 19,9a. 11-16; Sal 26; Mt 5,27-32)

EDUCA TUS DESEOS

En estos días el Señor nos viene instruyendo en cómo Él perfecciona la Ley para que sea genuina y nos lleve a la santidad. En el caso de hoy, recuerda el mandamiento: “no cometerás adulterio”. Si antiguamente el pecado de adulterio se cometía en un acto concreto de infidelidad, ahora, bajo criterios de Jesús, el adulterio comienza desde que se desea una mujer o un hombre casado.

Tú que eres cristiano o cristiana, pon mucha atención a los deseos que nacen en tu interior. La maestra de espiritualidad, Santa Teresa de Jesús, hace diferencia entre los deseos que vienen de Dios, y los deseos que nacen de la propia apetencia humana.

Para la santa, los deseos que proceden de Dios son constantes, traen con ellos la claridad de horizonte hacia dónde caminar. Hacen bien a la persona misma y a los demás, porque están unidos al Reino; se tornan realizables porque tienen en cuenta la naturaleza humana de la persona inspirada. Contrariamente, los deseos que provienen del mal espíritu, son inconsistentes, basados en la propia voluntad o apetito; son caprichos, antojos; incalculables porque están cargados de grandes pretensiones que nacen de la mente humana. Casi imposible de lograr.

¿Cómo educar tus deseos; cómo evangelizarlos, para que se encaucen en los deseos de Dios y no en tu propio antojo? Aprende del salmista. Mira lo que Él desea: buscar el rostro del Señor. Es un deseo que se gesta en su interior. Él hace silencio, así como Elías lo hizo, quien salió al frente de la cueva para escuchar al Señor cuando pasara. Lo encontró en la suave brisa. De la misma manera, el Señor te invita hoy a salir de tu cueva, a ponerte en actitud de escucha, y a captar su mensaje, que te dice: “Busca mi rostro”.

Buscar al Señor y servirle en los rostros más necesitados es el deseo más santo. En ese caminar, con ese deseo realizable, porque el Señor no se te niega, ya que Él mismo lo provocó; Jesús te aconseja: “si tu ojo te hace caer, sácatelo; si es la mano, córtala”. Quiere decir, que elimines de tu visión o de tu alcance todo aquello que te seduce por el deseo, y te arrastra a la ruina y al vacío existencial. 

Pregúntate con mucha seriedad: ¿cuáles son tus deseos, tus aspiraciones? ¿Tú crees que esos deseos nacen por inspiración divina o tú los estás inventando? ¿Tú estás consintiendo deseos tóxicos, esos deseos que te llevan a la ansiedad, a la inquietud, a la perdición? ¿Qué deseos tú alimentas en los demás, qué deseos promueves en tus hijos, en tus hermanos? ¿Qué andas buscando en esta vida? ¿Cómo el evangelio, cada día, va modelando y educando tus deseos? ¿Te dejas corregir por el Espíritu? ¿Si te dejas corregir por el Espíritu, entonces tú aceptas las correcciones de tus hermanos?

Señor: aquí estoy, en tu presencia. Examina, con la luz del Espíritu, todos mis deseos. Los expongo ante ti. Que todos y cada uno giren en torno a tu voluntad, de manera que sean uno. Que la oración vaya purgando y purificando mis caprichos cotidianos, para que los residuos del propio querer vayan desapareciendo. Que tu sueño sea mi deseo, Señor. Espero, como el orante del salmo, gozar de tu dicha en el país de la vida. Confío en ti, Señor mío y Señor nuestro; dame la valentía y también el ánimo para perseverar en tu camino, con firmeza, desde mi comunidad de hermanos.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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