La misión apostólica a que estamos llamados, es el más hermoso reto asumido como cristianos católicos que nos hace crecer humana y espiritualmente, al sentir esta atribución sin igual por el deber cumplido.
Esa es la razón que nos recuerda Santiago apostol, al expresar:
Una fe sin obra, se muere
(Santiago 2,14-26)
Bendiciones junto a la familia.
Miguel E. Bare Guzmán.
Emaus, Pc. Tobit
P.D.S.A.Custodios
