MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 22/7/24

(Ct 3,1-4ª; Sal 62; Jn 20,1.11-18)

BUSCABA AL AMOR DE MI ALMA

Hoy celebramos la fiesta de Santa María Magdalena, reconocida en la Iglesia como “apóstol de los apóstoles”. Las lecturas del día identifican el gran amor que sintió por nuestro Señor Jesucristo. Vamos a pedirle a esta apasionada santa que nos permita, en parte, hacer el peregrinar que ella hizo hasta encontrar al amor de su alma.

Yo también busqué al amor de mi alma, como afirma la esposa en el Cantar de los Cantares. Lo buscaba, por las noches, y no estaba. Esta era para mí experiencia de soledad y vacío. El sin sentido me arropaba y la felicidad estaba ausente. Preguntaba por caminos extraviados. Lo procuré entre los libros, entre nombramientos importantes. Indagué por mi amor en rutas extranjeras, en peregrinaciones… exploré palabras bonitas para mi interior carente; escudriñé invirtiendo en vestuarios, para ver si aparecía el amor de mi alma, y no lo hallé. La gente me vio perdida e inquieta, porque la insatisfacción se reflejaba; el rostro, el cuerpo y las actitudes delatan sin palabras a quien no ha encontrado su amor.

Santa María Magdalena, quiero correr contigo, como ese primer día de la semana. Quien ama se arriesga aun estando oscuro, a salir al encuentro del amor de su alma. Dime el secreto para encender el amor, porque sin la ardiente llama del amor no hay voluntad de acero ni perseverancia. Enséñame a saber por quién derramo mis lágrimas. Introdúceme en el misterio de permanecer a los pies de la cruz sin desmayar. Que pueda escuchar, querida maestra, esas preguntas tan oportunas: “¿por qué lloras?”; “¿a quién buscas?”. Como tú, Magdalena,  quisiera que el Señor me sorprenda y me encuentre buscándolo a Él.

Allí en el sepulcro de mi existencia encontré y me rescató el amor de mi alma. Pronunció mi nombre, identifiqué su voz. Y me dijo que fuera a anunciar lo vivido. Porque el Señor es un amor compartido, no privatizado. Tu sentido comunitario, querida maestra y guía, hizo madurar mi amor. 

Canten conmigo, porque encontré al amor, y me dispongo, como el salmista, a madrugar por Él. Ya tengo el alma asentada en su presencia. Por Él me levanto. Porque sólo Él, tiene el agua para la sed de esta tierra mía, que realmente es suya; tierra reseca, agostada, sin agua, cuando no se deja regar por su gracia. Le contemplo y le anido, en este santuario interior que llevo conmigo; desde allí le recito, en silencio, confesiones agradecidas, pues su misericordia vale más que mi vida, y siempre le alabarán mis labios. Fue mi auxilio cuando me ofreció abundantemente lo que yo mendigaba. Lo busqué tan lejos, cuando estaba más cerca de mí, que yo misma. Ahora, jubilosamente, reconozco que mi alma está unida a Él, y que su mano me sostiene.

Señor, no tengo vergüenza de tener amores públicos contigo. Por ti anduve tanto, y lo dejé todo; porque el todo mío, sin ti, era mi propio vacío. En ti soy tinaja llena de vino bueno; el vino de la fiesta que comienza con tu abrazo eterno, casto, puro y santo. No quiero que me lo cuenten, quiero vivirlo como lo vivió la maestra en amor y espiritualidad, Santa María Magdalena. Dame amor profundo por la Iglesia, que es tu propio cuerpo. Y que pueda ser en ella, por tu divina misericordia, llama encendida, que pregone con voz y en silencio que tú vives y has resucitado para siempre.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario