MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 26/7/24

(Jr 3,14-17; Sal/Jr 31; Mt 13,18-23).

LOS ABUELOS DE JESÚS

Como Iglesia, hoy hacemos memoria de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María, y los abuelos de Jesús. De estos esposos creyentes no tenemos referencias en la Sagrada Escritura. Sin embargo, fuentes de la época, fuera de la Biblia, sí ofrecen algunas informaciones que han sido acogidas por la tradición. Ana era hermana de la madre de Juan Bautista. Joaquín era del linaje de David. Se cuenta que estuvieron casados y que por 20 años no pudieron tener hijos. En la época era una vergüenza y una humillación, pues tal realidad era considerada como falta de bendición en el matrimonio. Pero miren qué bendición tan grande les esperó a quienes confiaron plenamente en el Señor, quien rescata del polvo y enaltece a los humildes.

Luego de un tiempo fuerte de oración y penitencia, Joaquín y Ana pudieron tener como hija una niña. Le llamaron, por inspiración divina, María; nombre que significa “hermosa de Dios”, “elegida de Dios”. A los 3 años la presentaron en el templo. Como era la costumbre, Ana se encargó de la educación e instrucción de su fe. Podemos considerar, de esta manera, cómo los abuelos de Jesús también influyeron en su formación religiosa, ya que María, de ellos, la recibió.

Las lecturas del día, también permiten reflexionar sobre el papel espiritual de los abuelos y las abuelas en los nietos y las nietas. Sólo tienes que pensar en ti. ¿Quién te enseñó a rezar? ¿Quién te habló de Jesús, de la Virgen María, de Dios Padre, del Espíritu Santo? El profeta Jeremías haciendo alusión a los pastores, menciona a aquellos de “ciencia y experiencia”; los abuelos han sido para ti esos pastores. Ellos conducen a donde los padres no pueden llegar, porque no conocen el camino. Los abuelos experimentados y sabios tienen visión amplia de la vida, miden las consecuencias de los actos, e intentan intervenir, inculcar valores antes que la corriente social lleve la conciencia de los pequeños y los arrastren a la perdición.

Los abuelos sensatos aman dos veces y con mayor fuerza: aman porque son abuelos, y porque quieren a los hijos. Ellos son, como narra el evangelio, sembradores de la Palabra. Cada mañana están sembrando la fe generosamente. Es frecuente escuchar relatos vocacionales a la vida religiosa y sacerdotal, donde los consagrados y consagradas hacen referencia a la abuela, de manera especial, quien les llevó a la Iglesia y se preocupó por el bautismo y la catequesis para los sacramentos. En días pasados, una niña pequeña nos conmovió al decirnos que sentía un gran vacío ante el fallecimiento de su bisabuela.

Tú que eres padre o madre, también estás llamado a valorar, respetar y colaborar con la tarea de los abuelos y las abuelas en la crianza de tus hijos. Sin olvidar que eres el primer responsable de la vida que trajiste al mundo. No puedes desentenderte ni desocuparte de manera irresponsable y distante. Si fuiste en algún momento, ante las enseñanzas de tus padres como un terreno impenetrable, pedregoso o espinoso, ahora debes abonar la tierra de tus hijos, para que acojan en tierra buena los valores y el aporte de los abuelos. Los hijos evangelizados son los principales profetas y profetisas de la familia y la sociedad.

Pregúntate en silencio: ¿cómo estás honrando a tus padres, por ser tus padres, y por lo que son con tus hijos? ¿Te has dado cuenta que estás endeudado de gratitud eternamente? ¿Por qué los abuelos representan el pastoreo de Dios en tu familia? ¿Tú sacas tiempo para escuchar las enseñanzas de los mayores? ¿Tú le ayudas cuando te necesitan, cuando requieren de ti para comprar una medicina, ensartar una aguja, buscar la misa en la televisión, usar el whatsapp?.. ¿Tú sabes pedir consejos a quien tiene más experiencia que tú? ¿Deja que los abuelos te enseñen a educar a los hijos? ¿Tú intuiste cuál es el capricho que más le gusta a tu abuelo, a tu abuela; tú intentas hacerle feliz; le dices que los ama? ¿Cuándo fue la última vez que le diste un abrazo?

Querida abuela: me lo dijiste tantas veces; “yo no lo veré, pero será así, dirán de ti, ¿quién lo diría?”. Y es que tú veías lo que ni yo ni nadie podíamos ver. Tus ojos fueron la lámpara de Dios en mi vida. Tus palabras calaron allá en mi inconsciente y formaste mi personalidad y mis principios. Me educaste en un mundo inocente, sin malicia, pero me preparaste para vencer en el Señor. Aprendí a ser pobre, a vivir con lo que tenía y ser feliz, porque donde está la gracia de Dios-afirmabas- nada falta. Me decías cada mañana: -“Abre la ventana para que entre la gracia de Dios”. Y así fue, señora mía, abrí la ventana de mi corazón y entró el sol de la gracia, que hoy me sustenta. Que el Señor, en su infinita misericordia, guarde, como un pastor a su rebaño, la vida y el alma de todos los abuelos y las abuelas.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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