MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 2/8/24

(Jr 26,1-9; Sal 68; Mt 13,54-58).

OBEDIENCIA PLENA

En estos días hemos venido leyendo y meditando al profeta Jeremías. Llama la atención la manera en cómo el Señor le dirige la Palabra, la metodología que utiliza y los detalles que le ofrece. Recordemos aquel pasaje del cinturón que le mandó a comprar para que se lo ciñese, luego que se lo quite, después que lo entierre, posteriormente que lo vuelva a desenterrar para ver su estado; finalmente le deja saber que podrido estará quien no esté adherido a Él, y se aparte de su gracia.

El profeta Jeremías nos ha enseñado que cuando el Señor habla no hay que interrogar ni refutar. Este mensajero hace todo en silencio una vez que aceptó ser su vocero en la tierra. Hoy, lo mandan a parar justamente en el pórtico del templo para hacer al pueblo un llamado a la conversión y una advertencia si no cambian de vida y aceptan la Palabra de Dios. Con la confianza de un padre con su hijo, el Señor le aclara a Jeremías: “No dejes ni una sola palabra de las que te mande a decirles”.

La aclaración del Señor evoca la actitud de escucha del profeta para captar el recado y decirlo exactamente como el Señor quiere. Es un “muchacho de mandado” de la voluntad de Dios; hace lo que le mandan fielmente. Sin embargo, los que oyen la profecía, no ven a Dios sino al profeta. Y al profeta le dan su escarmiento. Todo el pueblo se juntó contra Jeremías.

Dentro de tales experiencias grita el salmista con voz suplicante: “Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón”. Expresa, en su oración, que lo atacan injustamente, y que por el Señor ha pasado ofensas y vergüenzas. Se siente como extranjero, diferente, en su propia familia, en su comunidad; sin embargo, él sabe que aunque experimente tropiezos por obedecer la Palabra, la fidelidad del Señor es eterna, y le sostiene.

El evangelio nos trae el pasaje de Jesús en la sinagoga de su pueblo. Jesús es más que un profeta, es el Hijo de Dios. Esto no bastó para ser aceptado. También sufrió el rechazo de los suyos; nos enseña a ti y a mí, la disponibilidad para ir a predicar o a misionar allí donde no nos tratan bien, donde no somos acogidos o acomodados. El Señor manda a los suyos donde Él quiere. En ningún pasaje bíblico vas a encontrar al Señor investigando requisitos de confort y acogida para ver si manda a no a sus siervos. El estado de los corazones es lo que determina la presencia profética.

El pasaje termina diciendo que Jesús no pudo hacer allí muchos milagros, porque les faltaba fe. En estos días vino a mi corazón, justamente, este pensamiento: – “en el cielo están los milagros amontonados, por falta de fe en la tierra”.

Hazte algunas preguntas para interiorizar: ¿Tú escuchas la voz de Dios cuando se dirige a ti? ¿Le pones atención? ¿Tienes en cuenta los detalles? ¿Cómo distingues su Palabra? ¿La disciernes con alguien de autoridad espiritual? ¿Intentas hacer su voluntad? ¿Qué te mueve interiormente? ¿Cuántas veces has hecho lo que tú quieres y no lo que Dios desea? ¿Cómo tomas conciencia de haber hecho tu propio capricho? ¿En cuántos problemas te has metido por hacer lo que Dios te ha inspirado? ¿Por qué los problemas, por causa de Dios, se convierten en bendiciones? ¿Por qué los contrarios que te ganas, por la causa de Dios, terminan viniendo, generalmente, pidiendo perdón? ¿Por qué los que te critican, cuando eres fiel al Señor, terminan pidiéndote oración?

Señor: aquí estoy. No quiero olvidar ni una sola de las palabras que tú me inspiras ni quiero dejar un solo detalle de la misión que me has confiado. Que yo pueda asentarme en tu amor y en tu misericordia para que no busque ningún consuelo ni aprobación fuera de ti. No puedo, Señor, complacer a la gente y complacerte a ti. Y sé que esta opción trae sus consecuencias. Por eso, te pido que me des la templanza necesaria para soportar desprecios, burlas, críticas, vergüenzas, persecuciones e injusticias… por causa de tu Nombre. Por ti, Dios mío, lo acepto todo, porque sé que eres bueno y que tu fidelidad permanece para siempre.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario