MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 7/8/24

(Jr 31,1-7; Sal/Jr 31; Mt 15,21-28).

DIOS PROLONGA SU MISERICORDIA

La profecía de Jeremías hoy fundamenta que Dios prolonga la misericordia con su pueblo. En otras palabras, el Señor extiende el plazo, porque ama con amor eterno. Puedes hacer tuya esta promesa. Estás viviendo, en este momento, el tiempo de la misericordia. Como el pueblo de Israel, se espera de ti que endereces tus caminos torcidos y que recapacites. El Señor sale a tu encuentro porque desea ardientemente, como lo soñó en antiguo, rehacer tu vida, adornarte con la victoria, plantarte en tierra fértil, donde puedas florecer y cosechar.

El salmo te permite afirmar que el Señor te guarda como un pastor a su rebaño. Este guardar, este conservar, remite a su infinita misericordia. Tú estás respirando, en este momento, porque su misericordia lo permite. Estás latente en el útero materno de Dios. Él es el providente, discreto y silente, que no sobresale, sino que pacientemente espera. No deja de invertir en ti, porque su amor lo impulsa. Se da en gratuidad, porque tú no mereces ni puedes exigir nada. Sin embargo, su gracia opera en ti. Tú estás consumiendo misericordia como no imaginas. Pero observa este detalle, Él está prolongando su misericordia. Porque luego, a su misericordia, le prosigue su santa justicia.

El evangelio nos presenta la escena de la mujer cananea que sale al encuentro de Jesús. Ella andaba mendigando misericordia, mendigando la compasión de Jesús para su hija oprimida por un demonio. Esta mujer no tenía fuerza para liberarse. Acudió a la fuente infinita de misericordia. En un primer momento no se entiende cómo Jesús parece rechazar su pedido cuando le dice: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. Pero, ella, con su insistencia, nos enseñará a todos que la misericordia del Señor no tiene fronteras.

Cuando muchos desprecian la misericordia, hay quienes la suplican y la buscan sin cesar. En el grito de esa mujer que dice: – “Señor, socórreme”, se encuentran incontables sufrientes que aguardan el auxilio del Señor. El esperar de ella ha de inspirarte a ti a perseverar en la búsqueda. Porque mientras llega el milagro muchas cosas suceden; se purgan las intenciones y se fortalece la fe. Los testigos de la escena también aprenden y transforman sus valores.

Cuando el Señor dice: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”, realmente está uniendo puentes y abriendo caminos. Porque el Señor, en su infinita sabiduría, parte del nivel cultural del pueblo, para abrir paso a las palabras creyentes de una extranjera, marginada, que se convertirá en ejemplo de fe, al justificar públicamente: “… también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de los amos”; y por su fe, el Señor de la misericordia obró el milagro.

Pregúntate en profundo silencio: ¿tú has encontrado el sentido de por qué todavía hoy estás viviendo en esta vida? ¿No te has dado cuenta que esta existencia te la garantiza la misericordia del Señor? ¿Tú sabías que el Señor está esperando por ti, que te están dando una oportunidad? ¿De qué tú consideras que te puedes convertir y enmendar? ¿Tú suplicas la misericordia del Señor, tienes necesidad de ella? ¿Pides misericordia para el mundo entero? ¿Qué te parece esta frase que el Señor reveló a Santa Faustina: “Quien no quiera entrar por la puerta de mi misericordia ha de entrar por la puerta de mi justicia”?

Señor: tu amor eterno e infinito me abraza a cada instante. Yo también quiero salir al encuentro de tu misericordia. No quiero que tu gran compasión se desperdicie. Tú me esperas como si yo fuese importante. Tu paciencia es incalculable e inagotable. Que me duela el dejarte esperando. Necesito reaccionar a tu gracia. Porque luego, Señor, no podré decir que no sabía lo que era bueno y justo. Gracias por la prórroga que me has dado. Te aseguro que no estoy perdiendo el tiempo, pero seguiré esforzándome para aprovecharlo mejor. Cada segundo de tu gracia es tesoro celeste para construir la escalera que me baje hasta ti. Porque la escalera para alcanzarte y abrazarte va hacia el suelo, el suelo de la humildad. Humildad es el resultado de saber que vivo por tu misericordia.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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