MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 29/8/24

(Jr 1,17-19; Sal 70; Mc 6,17-29).

EL MARTIRIO DE JUAN BAUTISTA

Hoy, la Iglesia hace memoria del martirio de Juan Bautista. Vamos a realzar cada uno de los personajes que se involucran en el relato. Que esas características nos sirvan de ejemplo para considerar el nivel de conciencia con el cual tomamos posturas y decisiones en nuestro diario vivir y las consecuencias de las mismas.

Herodes: es el rey. Por su personalidad, no extraña que haya convocado a todos sus magnates, oficiales y gente principal de Galilea, para su propio cumpleaños. El papa Francisco lo definió como un hombre corrupto, que intentaba hacer equilibrio diplomático, llevando una vida adúltera. Lo que quería lo conseguía, incluyendo la propia mujer de su hermano Filipo. Intentó callar su conciencia encerrando en la cárcel a Juan, quien denunciaba su delito. No pudo encadenar su voz ni su profecía. Prefirió contentar a los invitados, cuando públicamente le pidieron la cabeza de Juan. Traicionó la conciencia, pues sabía y reconocía quién era Juan, lo apreciaba y respetaba. Terminó dominado por el prestigio social.

Herodías: era la mujer de Filipo, el hermano del rey. Pero se había unido al rey como esposa. Se presenta como una mujer calculadora, caprichosa y maquinadora. El papa Francisco dice de ella que tenía un espíritu satánico del odio. Este sentimiento maligno la dominaba. Aborrecía a Juan; y en él, a la verdad. No encontraba la ocasión de quitarlo del medio. Ese pensamiento la perseguía, por esto, hasta en una fiesta, donde se celebraba la vida, estaba ejecutando planes de muerte. Como madre, mala amiga y mala consejera. Una serpiente que lleva a la joven a caer en la tentación y ser cómplice de la muerte de Juan.

Salomé: es la hija de Herodías, con el don de la danza. Pero un don utilizado a su provecho y antojo personal. No es un don para dar gloria a Dios. El rey quedó maravillado de su participación. Y haciendo alarde de su poder públicamente quiso reconocerla. El papa Francisco recuerda que Herodes empleó la misma fórmula que Satanás usó para tentar a Jesús: “Si me adoras te daré todo el reino”. El pasaje la presenta como una joven. Pero es una joven sin pensamiento propio. Ha dejado dormida su conciencia. Porque en la cultura bíblica los hijos y las hijas pueden desobedecer a los padres cuando los padres no obedecen a Dios. Es una joven sin decisión. Fiel discípula de la madre.

Juan: El mismo relato bíblico lo define como un hombre santo. Es la voz que grita, no sólo en el desierto, sino metido en la cárcel. Es el hombre del anonadamiento, vacío de sí mismo, lleno de Dios. Libre para servir a los intereses del Señor. Personifica la figura profética. Como se dice del profeta Jeremías: fue hecho, por Dios, “plaza fuerte”, “columna de hierro”, “muralla de bronce”. En su persona no hubo chantaje, ni doblez, ni manipulación. Al hombre místico y profético no se le seduce con nada contrario a la santidad. Por eso, lo odiaban sus adversarios. Su espada era su palabra, cortante. Concluyó sus días en esta tierra con la cabeza colocada en una bandeja. Precedió, también en el martirio, al Cordero de Dios.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Has tomado algunas decisiones influenciado o influenciada por el prestigio social? ¿Haces todo para ser el centro, para sentirte importante, para que te reconozcan, te admiren, te celebren? ¿Montas fiestas para ti mismo? ¿Qué piensas de actuar en contra de la propia conciencia? ¿Qué consideras del veneno del odio, cuando uno no lo destierra y lo deja crecer en el corazón? ¿Tú sabes las consecuencias de dar malos consejos, cuando alguien se te acerca y te pregunta qué hacer? ¿Qué estás aconsejando tú? ¿Para qué estás usando tus dones y tus talentos? ¿Tú te dejarías manipular tu conciencia para ganar un puesto? ¿Qué es lo que más admiras de Juan Bautista? ¿Te gustaría ser como Él, vivir en la verdad siempre? ¿Por qué a Juan no se le llenaron los ojos con nada de este mundo? ¿Qué entiendes por vivir el martirio en la vida cotidiana?

Señor: como dice el salmo, a ti me acojo. He optado por ti. Quiero mantenerme en tu verdad, por eso, necesito que me libres y me pongas a salvo en el momento del peligro. Sé tú, Señor, mi peña y mi casa. Protégeme de los planes calculadores que me amenazan cuando intento, con mis hermanos y hermanas, luchar por tu Reino. Tú, Señor, eres mi esperanza y mi confianza. Desde siempre me has sostenido. Por eso, Señor, mi corazón y mi boca hacen hoy un nuevo compromiso. Renuevo consagrar toda mi persona a tu verdad. Dame la gracia del martirio cotidiano. Pero, no sin antes, hacerme, en tu gracia “plaza fuerte”, “columna de hierro”, “muralla de bronce”.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario