MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 10/9/24

(1Cor 6,1-11; Sal 149; Lc 6,12-19)

PLEITOS ENTRE HERMANOS

Lo que Pablo reclama a los cristianos de Corintios, ilumina nuestra vida comunitaria y parroquial. Él cuestiona que un hermano esté en pleito con otro. Posiblemente este pleito fue por asunto material o de herencia. Para resolverlo acudieron a la justicia civil. Entonces, el apóstol se escandalizó. Es incomprensible que a tanta luz del evangelio, a tantas reflexiones, predicaciones y enseñanzas no sean capaces de situarse y resolver la controversia en el interior de la comunidad. Sino, que el pleito salió fuera, para ser juzgado y discernido con los criterios ajenos a los valores de Cristo.

¿Y en tu parroquia, en tu comunidad cristiana, también hay pleitos entre los hermanos? Pablo los considera una vergüenza, una pérdida de tiempo. Es un fallo y un error. Sin embargo, si la vida trae malos entendidos, lo justo es enfrentarlo con madurez cristiana. Porque a veces, infelizmente, el fervor se acaba cuando nos tocan los intereses personales.

Hay muchos chismes en la comunidad de Corintios. Con tal de evitarlo, Pablo les exhorta a la desapropiación y al no reclamar para sí. El chisme destruye la experiencia con el Señor. Es una plaga que empobrece el espíritu. Hace que broten telarañas en el corazón. Seca la fuente de gracia. Todo el alimento espiritual providenciado no se aprovecha, porque el chisme es como un parásito que todo absorbe, dejando a la persona con anemia crónica en sentido espiritual.

¿Cómo puedo saber si estoy siendo una persona chismosa, que arma pleito sin necesidad? Tengo que observar si mis palabras crean unidad, amor, vida y esperanza allí donde las digo. He de considerar si de la persona que hablo, luego es más amada y más admirada en la comunidad. Cuando hablas de alguien ausente, y tienes miedo que te escuche, o que se entere, es porque estás cayendo en chisme. Cuando uno se distrae en los momentos importantes para celebrar la fe, está favoreciendo los pleitos. Porque quien valora el sabor a Cristo renuncia al mal gusto de los chismes en el paladar del alma.

Jesús nos enseña hoy, en el evangelio, cómo hacerse un hombre y una mujer de fe, sin pleito ni falsedad. El Señor toma su tiempo de calidad para la oración y hace de toda la vida una oración. El pasaje lo presenta subiendo al monte y pasando la noche en comunicación con el Padre. Cuando la persona hace oración, como a Jesús, le llega el amanecer, le llega el día. Y con la luz del Espíritu, forma comunidad. De la misma manera en que el Señor elige a sus discípulos, así quien opta por la vida en gracia, va forjando comunidad, amistad, y compromiso.

Cuando Jesús bajó del monte se paró en un llano, y mucha gente se le acercó para escucharlo. Es que Él tenía cosas buenas y válidas que decir. Si tú inviertes en la oración, mucha gente va a querer escucharte. Contrariamente, la gente de pleito y chisme siempre va sola. Porque sabe la comunidad que, si se le acerca, se irá perturbada.

Algunas preguntas que llevan al silencio: ¿Tú has armado pleitos en la comunidad cristiana? ¿Puedes identificar el momento en que se arma el chisme? ¿Cómo se resuelven los conflictos en tu comunidad, en tu parroquia? ¿Se dejan iluminar por el evangelio para buscar soluciones? ¿Cómo se llama la persona de tu comunidad que sirve de referencia para solucionar los problemas entre los hermanos? ¿Cuáles rasgos tiene esta persona? ¿Cómo va tu vida de oración? ¿Cuándo tú llegas, la gente cómo reacciona? ¿Qué estás sembrando en la comunidad cristiana? ¿Cómo estás invirtiendo tus palabras y tu tiempo? ¿Qué te parece esta expresión: “los trapos sucios se lavan en casa”?

Señor, como el salmista, reconozco que tú amas a tu pueblo. Lo amas profundamente y yo, Señor, también soy tu pueblo. Que mi vida entera sea un canto de alabanza a tu nombre. Un canto de paz y comunión. Que no sea yo quien ensucie lo que tú lavaste, que profane lo que tú consagraste o quebrante la unidad que tú construiste. Séllame y protégeme con tu sangre preciosa. Quiero ser, Señor, instrumento de reconciliación.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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