MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 2/10/24

(Ex 23,20-23ª; Sal 90; Mt 18,1-5.10).

ÁNGELES CUSTODIOS

Hoy, se hace tuya la promesa del Señor, en el libro del Éxodo: -“Voy a enviarte un ángel por delante”. La iniciativa es de Él. Nace por amor y misericordia. Ha sido su deseo y voluntad. Él ha dicho el objetivo de esta ayuda: – “Para que te cuide en el camino”. El Señor espera que camines, y que no lo hagas solo. Caminar en solitario, recuerda el papa Francisco, es abrazar “la arrogancia”, “la autosuficiencia”.

Cuando reconoces tu debilidad, que puedes errar tomando la ruta equivocada, entonces recobra importancia, para ti, la presencia del ángel que el Señor te designa para que vaya contigo. No se trata de ir a cualquier lado. El texto hace referencia a un lugar preparado por el Señor. El ángel custodio, que sólo habita en el aliento de Dios, no sabe de otro trayecto a no ser, Dios mismo y su santa voluntad.

Por eso, aconseja el Señor, “respeta tu ángel”, “obedécelo”, “no te rebeles contra él”. El ángel custodio es exigente. Porque sólo sabe de obediencia. Ese ángel te habla bajito y constante, especialmente ante las controversias y toma de decisiones cotidianas. Él se filtra en la luz de la conciencia; en la voz del amigo, del padre o de la madre, del buen hermano de comunidad…

La unión íntima con el Señor, y su permanencia en Él, es el resultado de quien obedece al ángel custodio. El Señor te lo dice claro: “mi ángel irá delante”. A ti te toca ir detrás, aprendiendo de Él, ejercitando sus virtudes, su pureza y su bondad. En fin, tú también estás llamado a vivir como los ángeles.

Por esto, el evangelio del día, te permite reflexionar que el más importante en el Reino de los cielos, es quien se parece a un niño. El rostro del niño y el rostro del ángel, como ya lo ha comparado el santo padre Francisco, están en relación.

Los ángeles custodios, en este día, te invitan a despertar el niño que llevas dentro. No en sentido regresivo, sino en el aspecto de recuperar la inocencia, y la pureza de corazón. Y desde esta infancia espiritual, dejarse criar nuevamente por Aquel que te creó. El ángel custodio es, sencillamente, ese tutor personalizado que el Señor te regala para hacerte madurar en la fe, la esperanza y la caridad.

Contempla las maravillas espirituales que recita el salmo del día: “A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos”. De ahí que los ángeles sean insistentes en lo bueno. Perseverante contigo. No desisten, porque tienen orden y deber. Sin embargo, ellos no te obligan. Esperan, con fervor, que tú seas dócil a la santidad que te presentan y que hagas, de la santidad de Dios, tu propia casa.

Por eso dice el orante: “tú que habitas al amparo del Altísimo”. Ahí te quiere conducir tu ángel custodio. A que habites en la sombra amorosa de Dios. Y hagas de Él tu morada y tu refugio. De esta manera, Él podrá librarte de la red del cazador. Son muchas redes modernas las que quieren atraparte, y llevarte donde no quieres ir. De la misma manera en que habla el ángel del Señor, también hablan voces malas, que desean estropearlo todo.

Los ángeles custodios te enseñan estrategias para refugiarte en el escudo protector del Señor. Estando ahí, seguro, no temerás el espanto nocturno ni las flechas que atacan y lastiman en plena luz del día. Tampoco te hará temblar la peste que se desliza ni la plaga que acecha. Quien acoge la protección de Dios por medio de sus santos ángeles, puede servirle en santidad y justicia, en su presencia, todos los días de su vida, y siempre.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Dónde dejaste a tu ángel? ¿Le haces caso? ¿Consideras que no necesitas ayuda? ¿Cómo te va, haciendo las cosas solo? ¿Cómo estás respetando la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás obedeciendo lo bueno que el Señor te inspira o te comunica? ¿Cuál ruta estás llevando? ¿Hacia dónde te diriges? ¿Con cuáles piedras están tropezando tus pies? ¿Tú observas algunas rebeldías interiores en ti mismo? ¿Qué ganas con la terquedad ante Dios? ¿Cuáles flechas intentan herirte y lastimarte? ¿Dónde estás buscando refugio? ¿Dónde tienes puesta tu confianza? ¿Tú estás amando al Señor que ha hecho tanto por ti?

Señor: quiero darte infinitamente las gracias, porque desde siempre te has responsabilizado con mi vida. No me has dejado. Me diste una vocación y no te desentendiste. No quieres que mis pies resbalen o tropiecen. Y yo, Señor, estoy en actitud de dejarme conducir. No quiero otra ruta que no sea tu santa morada; hacia dicha dirección deseo caminar con firmeza, y tú lo sabes. Bajo tu amparo me cobijo, Señor del cielo y la tierra. Enséñame a ser también ángel custodio para toda la humanidad, especialmente en estos momentos de tanto sufrimiento y violencia. Que María, reina de los ángeles, interceda por todos nosotros y toda la creación.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario