(Gal 1,6-12; Sal 110; Lc 10,25-37)
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Hoy hacemos memoria de Nuestra Señora del Rosario. El origen remite al año 1212, cuando ante la súplica de Santo Domingo de Guzmán, para combatir la herejía, la Virgen se le aparece y le entrega el Rosario. Este instrumento será en adelante, el escudo para vencer.
Los engaños del enemigo, quien no tolera a la Virgen María, harán lo posible por ocultar, a las pupilas de tu fe, la riqueza y los frutos espirituales del rezo del Santo Rosario. Sin la luz de la fe, esta santa mediación será para ti, una oración aburrida. Te gana la pereza y desiste. Armas el relajo considerando que el Rosario es bueno para dormir, porque da sueño. No le encontrarás sentido a repetir frases. Incluso, pudieras afirmar que Dios no es sordo, y que no tiene sentido decirle las mismas cosas.
El mucho estudio, sin oración, quita la devoción. Sin fe madura no descubres que el Rosario da aquello que los libros no dan. Llega la vanidad sin que uno se entere. Como si rezar el Rosario fuera cosa de gente con poca cultura, que no sabe hacer oración sin instrumento. Y en la medida en que la vanagloria se va filtrando dentro, la gracia se va secando. A la hora del aprieto, quien no reza el Rosario va allí donde se reza; con el corazón humillado pide oración y presenta sus intenciones.
Pero la verdad del Rosario es diferente. La Virgen María, con el Rosario, te abre las puertas para entrar al corazón del Evangelio y contemplar la vida de su Hijo Jesús. Ahí está la fuerza y la dicha. En cada Ave María, se enciende una chispa de gracia para amar más a Jesús, y seguirlo en los misterios de su vida que iluminan la tuya, en las diferentes etapas de gozo, luz, dolor y gloria.
El Rezo del Rosario te hace aterrizar, poner los pies en la tierra. Te recoge de la dispersión y te enseña el camino de avanzar hacia dentro de ti, al interior. Y allí dentro, encontrarte con Jesús. Ahí es cuando puede afirmarse que el Rosario es refugio, consuelo, fortaleza. La estabilidad espiritual que tiene la Virgen María no es secreto. Ella te entrega el fundamento de la confianza en el Señor.
Las Aves Marías han sido comparadas como la música de fondo con la cual meditas en el Señor. Y mientras meditas en Él, el rezo va siendo lija para tu alma. Porque pule los callos formados en el corazón ante los roces del resentimiento, la amargura, y todos los sentimientos negativos que se asientan dentro. El Rezo del Rosario exorciza. Expulsa lo malo y atrae la presencia del Espíritu. Porque donde está la Virgen María nunca falta su divino esposo.
En la primera lectura de hoy, vemos a Pablo sorprendido, porque algunos cristianos han abandonado la fe. Cuando tú eres responsable ante tu bautismo y tu vocación, no te apoyas en tu propia fuerza. La perseverancia y la humildad con amigas muy leales. Si no te avergüenza andar con un celular en mano, menos debe avergonzarte de llevar un Rosario. El Rosario es móvil para entablar serias conversaciones con el Señor. No está desconectado quien utiliza la red mariana más eficaz de todos los tiempos.
Dice el salmo del día que el Señor recuerda siempre su alianza. Cuando rezas el Rosario también estás recordando quién eres tú. Tu identidad se afirma. El enemigo, para debilitar al creyente, lo primero que hace es herir la identidad.
El evangelio nos habla del Buen Samaritano, el modelo de ser humano, de amor al prójimo, capaz de detenerse ante una persona herida en el camino y asumirla hasta restablecerla. El Rosario cultiva la caridad, porque ensancha el corazón. Fomenta la fraternidad universal. Une en lazos de amor. Te inspira abrazar al mundo y rezar por la paz, especialmente por los países que están en guerra y la fomentan. Es sencillamente, una escuela de hermandad, que nos hace familia humana, siendo Cristo el mayor de los hermanos.
Preguntas que llevan al silencio: ¿dónde está tu Rosario? ¿Lo llevas de adorno en el carro, de prueba en el bolsillo, o él llega a tus manos y a tu corazón? ¿Por qué el Rosario te hace humilde? ¿Te has unido al rezo del Rosario con los pobres? ¿Qué aprendes de los pobres al rezar con ellos? ¿Asumirías el reto de rezar el Rosario diariamente, aunque te cueste, y perseverar, hasta alcanzar la gracia de experimentar el gusto por esta oración? ¿Quieres tu familia unida? ¿Tú rezas en familia el Rosario? ¿Sabías que escuchar el Rosario, mediante la radio o la televisión, esparce gracia del cielo, y deja presencia divina en tu hogar? Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros. Gracias por enseñarnos a combatir y a vencer en tu Hijo Jesús.
MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 7/10/24
