(Gal 5,1-6; Sal 118; Lc 11,37-41).
VISITA AL INTERIOR
Santa Teresa de Ávila (1515-1582). Ingresó en la Orden del Carmelo, donde realizó progresos en el camino de perfección. Emprendió significativas reformas sufriendo dificultades, sostenida por el ánimo del Espíritu. Escribió obras de extraordinario valor espiritual. Por el aporte de su doctrina a la fe, fruto de su experiencia con el Señor, fue declarada doctora de la Iglesia.
Siendo Santa Teresa una maestra de espiritualidad, para todas aquellas personas que la leen con devoción, queriendo adentrarse en la vida interior, hoy, vamos a meditar las lecturas del día, intentando, en el fondo, dejarnos conducir por sus enseñanzas.
El apóstol Pablo sigue insistiendo en la libertad, la que Cristo ha conquistado a precio de sangre, para ti. Tú no puedes identificar las ataduras existentes por dentro y reflejadas por fuera, si no entras a tu casa interior. Entrando dentro de ti mismo, podrás poner nombre, con la luz del Espíritu, a toda cadena que estanca el proceso de unión con Dios. Sólo en el silencio de tu oración, podrás ir conociendo tu casa, los aposentos, los rincones y, sobre todo, el lugar principal, donde te espera el Rey de la libertad.
El salmo del día recita: “Señor, que me alcance tu favor”. Esa súplica puede acompañar tus labios y tu corazón, al momento de avanzar hacia tu centro, tu fondo, donde te espera todo lo real. Cuando descubras las miles distracciones que, como payasos, hacen marionetas para acaparar tu atención; pide al Señor, humildemente, que Él te alcance con su favor. Que te sostenga en su misericordia, desde donde está esperando por ti. Que su gracia fortalezca tus pasos. Que la santidad del Rey sea para ti como el imán, siendo tú ese metal que, sin óxido ni resistencia, se deja atraer hasta unirse.
El orante permite meditar que, una clave para echar raíces espirituales es el ejercicio de hacer la voluntad de Dios. Por eso dice: “cumpliré sin cesar tu voluntad”. Intenta tú hacer lo mismo. Centrando los ojos en el Señor, no busques tus propios caprichos. Hay que bucear hondo, para dejar en la superficie el propio querer. Sólo se sumerge quien ha tomado conciencia de que todo pasa, y Dios nunca se muda. Como el salmista, tú y yo, necesitamos ponernos en camino hacia el manjar supremo que es realizar la voluntad de Dios, y hacer de ella, la verdadera delicia. Este es alimento que, a criterio de Jesús, pocos conocen.
En el evangelio vemos que un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Jesús entró y se puso en la mesa. Este anfitrión se sorprendió de que el Señor no se lavara las manos antes de comer. El fariseo sólo miraba al Señor externamente. Lo juzgó desde sus orillas existenciales, donde él mismo residía. Su visión no alcanzaba a identificar la pureza que el Señor llevaba en su corazón.
Es entonces cuando el Rey de la libertad, confronta al fariseo y le exhorta a no conformarse con limpiar su plato y su copa por fuera. Es preciso introducir el estropajo del examen de conciencia hacia el fondo del corazón. Y allí, echar el detergente purificador de la Palabra, para limpiar toda maldad y malicia. No podría faltar el desinfectante del alma, que es el Sacramento de la Confesión. Si deja de rebosar el mal por dentro, germinará el Reino por fuera.
Preguntas que llevan al silencio, a ser respondida en la casa interior: ¿Qué te llena por dentro? ¿Tú has visitado tu casa, has examinado tu conciencia? ¿Cuándo bajas al fondo de ti mismo, qué descubres allí? ¿Tú tienes a Jesús dentro, qué cosas lo rodean a Él? ¿Qué está sobrando en tu casa? ¿Tú arreglas tu casa por fuera? ¿Te preocupas de que tu casa esté limpia por dentro? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste limpieza profunda? ¿Tú sabías que hay gente que se pone ropa limpia aunque no le dé tiempo a bañarse? ¿Qué pasa cuando andas bonito por fuera, pero sin confesar los nudos de dentro?
¿Por qué hay gente que no le gusta el silencio, que no sabe permanecer sin hacer algo o decir cosas? ¿Tú sabías que el silencio y la oración son las llaves para entrar dentro de tu casa? ¿Sabías qué la conciencia de que el Rey te espera, allí en el interior, ha de animarte a vencer el temor y la pereza? ¿Tú andas por casas ajenas? ¿Qué pasa en tu casa, mientras tú andas por las otras? ¿Por qué las telarañas crecen diariamente? ¿Por qué, tu casa, bien amueblada, higienizada por la santidad, hace tanto bien al vecindario, a la comunidad, al Reino?
Señor: cuando yo te descubra dentro, no me conformaré con hacer visitas a mi interior, sino que desearé profundamente permanecer en él y estar firme, sostenida en ti. Estas son las raíces, Señor, que me permitirán caminar, afanar, servir, sin que me doblen los vientos contrarios. La vida interior es una riqueza para los que buscan agradarte y hacer tu voluntad. El viaje al interior del alma es aventura de amor, cuando se permite al Espíritu conducir la ruta, y a la Virgen María, llevar de la mano hasta ti, para no extraviarse en el proceso de unión contigo.
MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 15/10/24
