MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 16/10/24

(Gal 5,18-25; Sal 1; Lc 11,42-46).

EL ESPÍRITU NOS HACE LIBRES

La espiritualidad del apóstol Pablo nos sigue introduciendo en el tema de la libertad. Tanta insistencia es necesaria para que tú y yo podamos sumergirnos en el sentido de pertenecer a Cristo. Cuando tomas conciencia de esta pertenencia, cuando deseas intensamente vivir conforme a tu vocación y alcanzar la felicidad, se hace necesario que la fuerza del Espíritu de la cara por ti, asuma la pelea y salga en tu rescate.

¿De dónde te rescata el Espíritu? Él te rescata del peor enemigo que puedas tener. En el lenguaje del apóstol ese enemigo es “la carne” o “los bajos instintos”. Para Santo Tomás de Aquino, el peor adversario es la carne, porque no hay nada más complicado que llevar el enemigo dentro de uno mismo.

Pero nadie pudiera arrancarse la carne y ser feliz. En este sentido, no se trata de despreciar el cuerpo, de lastimarlo. Contrariamente, la batalla entre el Espíritu y los bajos instintos, es para purificar y redimir, o como dice Pablo, crucificar la carne y las pasiones en Cristo Jesús.

Para tú saber quién te está gobernando en este momento de tu vida: ¿el Espíritu o los instintos de la carne?, necesitas observar y descifrar en ti mismo cuáles son los frutos de uno y de otro. Cuando vuelas bajito, arrastras del suelo polvo que alcanzan los pulmones del alma y lo congestionan. En este sentido, también existe el asma espiritual. Porque el alma no respira libertad, intoxicada con el  gas de contiendas, divisiones, impurezas, ni nada de aquello que no honre la presencia de Dios en ella. Los vicios envenenan tu ser, y lo someten a vivir en agonía.

Quien no quiera que lo arrastre la fuerza de los bajos instintos, entonces, hemos de abrazarnos, con fuerza, al Espíritu Santo. El Salmo del día te da las pautas para hacerlo. De manera sabia te dice, en otras palabras, no vayas a sentarte allí donde puedas robustecer los vicios y las tendencias mediocres. No te detengas donde hay chismes, donde la curiosidad hable o invente noticias nuevas.

Observa, en silencio, qué aguas le das a beber al árbol de tu vida. En forma más concreta, ten cuidado con lo que recibes y mandas en el whatsapp, con los datos que guardas en el computador, con aquello que se filtra en tu mente. Se trata de cerrar todas las tuberías de agua sucia que puedan contaminar la fuente de gracia que ya está en ti. 

Deja que el Espíritu te sostenga y te plante, como árbol, en la entrañas de Dios. Quien se acostumbra al agua potable, desprecia la contaminada. El Espíritu no gana la batalla si tú no le ayudas cerrando las tuberías dañinas.

Colaboras con el Espíritu deteniéndote en la Palabra, meditando siempre, alimentándote con la Eucaristía y dándole valor a ese alimento; centrando los ojos en el Señor, llevando una vida de gracia y servicio. Al comienzo, puede implicar esfuerzo, pero luego, se convierte en un gusto con sabor a santidad. De esta manera, viviendo en el mundo, comprometido con el Reino, no serás como una paja que el viento se lleva. Una paja arrastrada por el viento es la persona cuando no tiene decisión, no sabe lo que busca, y cualquier propuesta la hace tambalear de su verdadero sentido de vida.

Jesús, en el evangelio de hoy, nos enseña el camino de la libertad en el Espíritu Santo. En la corrección que hace a los fariseos, nos advierte que no seamos esclavos de prácticas externas, que nos lleven a descuidar o a pasar por alto lo más importante, que es el amor a Dios y a los demás.

A criterio del Señor, podemos meditar que, para quien se conduce por el Espíritu, el asiento de honor principal es aquel que le permite honrar al Señor y adorarle con humildad. Las reverencias, entonces, no la busca para sí, sino para Aquel que es digno de toda honra y gloria por los siglos de los siglos.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuáles frutos del Espíritu identificas en tu vida? Toma un tiempo. Enuméralos. ¿Puedes percibir en ti: amor, alegría, paz, comprensión, generosidad, bondad, lealtad, amabilidad y dominio de sí? ¿La gente te ha comentado algo sobre estos frutos? ¿Por qué observar e identificar los frutos que vas dando te llevan al origen, a la tierra que los hace crecer? ¿Qué descubres en la raíz del árbol de tu vida? ¿De qué se nutren las raíces de tu árbol? ¿Por qué el alimento de tu árbol se refleja en los frutos? ¿Cuáles son las tuberías que necesitas cerrar para fortalecer los frutos del Espíritu en ti?

Señor: gracias por acompañarme en este camino hacia la verdadera libertad. No quiero ir por la vida escondiendo frutos que me avergüence presentar u ofrecer. Libérame, Señor, con la fuerza del Espíritu Santo, de todo aquello que pueda atarme y entorpecer un vuelo digno de alcanzarte. Si vivo por el Espíritu, Señor, quiero marchar tras Él.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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