(2Tm 4,9-17ª; Sal 144; Lc 10,1-9).
SAN LUCAS, EVANGELISTA
Hoy celebramos la fiesta de San Lucas, evangelista. Su origen es griego. Nacido en Antioquía de Siria. Se convirtió al cristianismo. Pertenece a la segunda generación de los cristianos. Acompañó a Pablo en muchas misiones, por eso tuvo acceso a datos importantes sobre la vida de Jesús. Además de escribir el evangelio, situado más o menos, por la década de los 80, después de Cristo, él también es autor inspirado del libro de los Hechos de los Apóstoles. ¿Qué puedes aprender de Lucas?
1. La experiencia con Jesús. La experiencia con el Señor hizo que Lucas tomara un nuevo rumbo en su vida. Le llegó el amanecer de la fe. La luz de la verdad penetró a su mente y a su corazón. La experiencia lo puso en camino y se integró a una comunidad cristiana. ¿Tú buscas tener experiencia con Jesús? ¿Qué acontece en tu vida luego del encuentro con el Señor?
2. Ofrecer los talentos para servir a Jesús. Por sus dotes literarias, a Lucas se le identifica como una persona de preparación intelectual. De hecho, Pablo hace referencia a él, en una de sus cartas, como “querido doctor”. Su condición humana la dispuso para investigar, escudriñar, y plasmar, guiado por el Espíritu Santo, la vida de Jesús. De manera que su talento no se enterró en la historia, sino que se hizo fecundo; todavía hoy nos alimenta, por siempre. ¿Tú estás aprovechando los dones que has recibido para dar gloria a Dios?
3. Amor a la Virgen María. El aporte que Lucas ha hecho para que conozcamos a la Madre de Jesús, ha sido extraordinario. Sólo él nos narra el acontecimiento de la Anunciación del ángel, la Visitación a la prima Isabel, el Magníficat, los detalles más concretos sobre la presentación del Niño Jesús, la tensión cuando a los 12 años Jesús se queda en el templo… ¿Qué tú estás haciendo para que más personas conozcan y amen a la Virgen María? ¿Qué experiencias tienes con la Madre de Jesús, también madre tuya?
4. Valoración de la fe de los extranjeros. En sus escritos, Lucas realza la apertura de mente y de corazón hacia los extranjeros. Tiene interés de que se les acoja en integre. Nos trae el ejemplo del Buen Samaritano. Identifica a Jesús valorando, en Antiguo Testamento, la viuda de Sarepta, el caso de Naamán el Sirio. Él recoge el relato del samaritano, leproso, el único que se devolvió para agradecer a Jesús haber quedado limpio. ¿Tú tienes apertura para acoger a los que piensan diferente? ¿Cómo es tu actitud con los extranjeros, que también son pobres?
5. Entregar la vida por el Reino. Lucas se marchó a las misiones. Sintió la urgencia de evangelizar. En la primera lectura de hoy, Pablo, sufriendo el cautiverio, va narrando cómo muchos le abandonaron, mientras que “solo Lucas estaba con él”. ¿Tú te devuelves de los compromisos ante las dificultades? ¿O eres como Lucas que se mantienen firmes hasta el final?
6. Promueve la universalidad del Reino. En el evangelio de hoy, él narra el envío de Jesús a los 72. Es un referente a que el mensaje de la Buena Nueva no se quede estancado, sino que alcance a todos los lugares de la tierra. Lucas te invita a salir de tu pequeña parcela y abrirte a la mies abundante, porque el Señor espera por ti. ¿Te preocupas, no sólo por tu propia conversión y salvación, sino por la conversión y la salvación de todas las personas? ¿Tú incluyes, en tus oraciones, la realidad del mundo, los sufrimientos de la creación y la humanidad doliente?
7. Ponerse en camino. Lucas retoma las palabras de Jesús para caminar por Él y con Él. Pero no se trata de caminar de cualquier manera. Sino con la mansedumbre de los corderos en medio de lobos; llevando una vida testimonial austera, en pobreza y sencillez, para que nada distraiga de lo esencial. El detalle que puntualiza para que no se detengan a saludar, habla del pensamiento de Jesús, de la urgencia de llevar el evangelio. ¿Se puede decir que tú estás en camino? ¿Hacia dónde llevan tus pasos? ¿Quiénes son tus compañeros de camino?
8. Las actitudes del misionero. En este mes de octubre, mes de las misiones, Lucas realza lo que Jesús espera de los misioneros. Que no den dolor de cabeza allí donde vayan. Sino que, contrariamente, lleven paz y no tormento donde se les reciba. Se les invita a comer y a valorar lo que se les ponga, con agradecimiento. Advierte no buscar comodidad, sino que la gente conozca más del Señor. Han de tener, los misioneros, presencia sanadora en Nombre de Jesús. ¿Qué tú llevas allí donde llegas? ¿Qué dejas impregnado en el ambiente cuando te marchas?
Señor: gracias por la vida de Lucas, el evangelista. Que su testimonio sea para mí una referencia para entregarte la vida. Te ofrezco, Señor, mi existencia, mi mente y corazón; la respiración que me providencias; pongo sobre tu altar todo lo que soy, y lo poco que tengo, porque tú me lo has dado. Todo es tuyo. Hay pocos obreros y pocas obreras. No es tiempo de exigir lo que yo quiero, sino de disponerme a lo que necesites tú. Renuncio al regateo y a la comodidad. Escojo, en tu Nombre, amado Jesús, los trabajos más afanosos por tu evangelio.
MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 18/10/24
