MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 31/10/24

(Ef 6,10-20; Sal 141; Lc 13,31-35)

SIETE ARMAS ESPIRITUALES

Hoy, San Pablo, en la carta a los Efesios, nos hace meditar en lo que significa y supone tomarse al Señor en serio; representarlo a Él y a sus intereses es una vocación para valientes. Por eso, es radical cuando pide a los hermanos buscar fuerzas en el Señor y en su invencible poder para resistir.

Tú y yo sabemos el precio de la fidelidad a la vocación recibida, en este momento de la historia. Nos recuerda el apóstol que la lucha de los que buscan la luz es contra las tinieblas, contra fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Con todo, el apóstol, no nos deja en la intemperie, desprotegidos, sino que nos puntualiza las armas; nos dice dónde están, para los valientes del Señor que quieran emprender la batalla y perseverar fieles hasta el final. Aquí están las armas:

1. “El cinturón de la verdad”. Cuando hablas mentiras te deterioras internamente. La mentira debilita. La verdad te protege como manto de gracia. Te hace transparente. No tienes nada que esconder. La verdad se convierte en fortaleza. Te da autoridad y garantiza el testimonio. ¿Tú hablas siempre la verdad? ¿Vives en la verdad?

2. “La coraza de la justicia”. Es duro ponerse hablar para buscar ventajas para uno mismo. Lo provechoso al alma es pronunciarse para que cada uno tenga lo necesario y lo merecido. Cuando tú eres el último en servirte, porque deseas garantizar que todos tengan porción, la gente te toma confianza. ¿Vives y practicas la justicia?

3. “Los calzados de la paz”, para situarse con firmeza, llevando consuelo y compasión a la humanidad doliente. El Señor quiere llevar la Buena Noticia a su pueblo, para que no se le pierda ni se le desvíe. Es necesario pedir luz al Espíritu Santo, para hablar de las cosas del Señor como es debido. Uno no se imagina el impacto en el cielo, cuando un micrófono predica a un Dios desconocido por los santos. ¿Qué características tienen tus palabras?; ¿ellas llevan paz y esperanza a quienes las escuchan?

4. “El escudo de la fe”. Al guerrero o a la guerrera del Señor no le puede faltar la fe.  Se trata de estar firme en lo que se espera, convencidos de lo que no se ve. La fe es el Alguien. Tú no luchas solo. Alguien pelea por ti. Si tú eres generoso con Dios, Él es mucho más generoso que tú. No te abandona. Te bendice y te cobija. La fe apaga las flechas incendiarias de los enemigos. ¿Cómo está tu fe? ¿Las flechas lanzadas se detienen ante tu escudo o llegan a penetrar y a lastimarte?

5. “El casco de la salvación”. No tiene sentido luchar sin saber por qué se hace. No tendrían razón de ser los afanes, las correrías, los sacrificios numerosos y constantes, si no se tiene clara la meta hacia la cual nos dirigimos como comunidad guerrera. Cuando se rema determinadamente hacia un horizonte claro, los vientos contrarios, abren paso. ¿El trabajo pastoral que realizas qué alcance tiene? ¿La gente, contigo, aprende a interesarse por las cosas del cielo?

6. “La espada del Espíritu”. Esta espada está en la Palabra de Dios. Ella está empapada de Espíritu Santo. Es afilada, capaz de penetrar los corazones y cortar todo lo que sea necesario para que pueda entrar Dios. La herida de esta espada es necesaria y pedagógica. Para usarla bien, hay que entrenar en silencio y en secreto; como lo hacen los guerreros, antes de salir al combate. El predicador o la predicadora no se improvisan. ¿Dónde está tu espada, dónde está tu Biblia?

7. La séptima arma es “la oración”. ¿Hasta cuándo piensas resistir si te falta el arma de la oración? Pablo nos pide oración constante, por todo el pueblo santo, por la Iglesia. Recomienda vigilias. La oración fortalece la identidad. Reafirma la vocación. Aumenta la fe. Es necesaria, en este sentido, la oración de intercesión, los unos por los otros, para garantizar la firmeza, la fidelidad, el hablar del Señor como es debido. La oración despierta. Hace tomar conciencia. ¿Quién eres y a quién perteneces? Son preguntas que se responden en oración.

El evangelio del día demuestra cómo Jesús vivió armado en el Espíritu Santo. Hoy se destaca en el Señor esa dimensión profética; representando los intereses del Padre como es debido. Llama las cosas por su nombre. Denuncia, con fuerza, a Herodes, quien no tenía autoridad sobre su agenda ni su destino. El Señor no se dejó intimidar por los poderes terrenales. Hoy nos presenta el camino de la libertad total, que nace por la obediencia a Dios.

Señor, como el salmista te digo: bendita sea, por siempre, mi Roca; que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. Tú me providencias todo lo necesario para no estar indefensa. Por eso, te llamo mi bienhechor, mi casa, mi refugio, donde me pongo a salvo. Gracias por las armas que nos das para ayudarte, Señor, a cumplir tu sueño: reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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