MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 2/12/24

(Is 2,1-5; Sal 121; Mt 8,5-11).

CAMINANTES

Este primer lunes de Adviento, las lecturas nos presentan la imagen de caminantes. Isaías anuncia la visión de pueblos numerosos peregrinando hacia el monte del Señor, hacia su presencia santa; para allí ser instruidos y vivir según su voluntad. De este encuentro nacerá un nuevo amanecer, una nueva manera de ver y vivir la vida desde la fe. De ahí la referencia a espadas y lanzas convertidas en arados y podaderas; esto es, el fin de las guerras, y el comienzo de una cultura de paz, con instrumentos para trabajar, comunitariamente, la tierra.

El Adviento, que significa “venida”, “visita”, nos hace caminar hacia el encuentro del Señor que llega. También nos toca ponernos en ruta y avanzar hacia Él. Isaías nos da la señal de cómo hacerlo: se trata de ir caminando a la luz de la santidad del que viene. Se peregrina hacia Jesús sin espadas ni lanzas, sin actitudes de conflicto que generan pleitos y divisiones. Hay exigencias para llegar a la presencia del Señor.

El Salmo anuncia la alegría de ser peregrinos al encuentro del Señor. Por este motivo, el Adviento es tiempo de esperanza. La verdadera esperanza consiste en esperar a Dios, y todo lo que de Dios puede venir, su santidad y su justicia.  Se comienza a vivir verdaderamente el tiempo de Adviento cuando tus pies inician la ruta de la conversión.

El evangelio del día relata el episodio del centurión, el que se acerca a Jesús para rogarle por su criado enfermo. Cuando Jesús se ofreció para ir a curarlo, este le replicó: “Señor, no soy quién para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano”.

El Adviento, a la luz de este pasaje, también es acoger la disposición de Jesús para entrar en tu propia casa. Tú no caminas solo. El Señor tiene su ruta marcada, la que lleva al encuentro contigo. Está dispuesto, amorosamente, a sanar todas las enfermedades dentro de tus muros, las más evidentes y las más ocultas. Hay postraciones, vicios, dolencias, que no nos permiten estar en pie y servir. Pues el centurión nos da la clave al acercarse a Jesús, reconocer su dignidad y la propia pobreza.

La Palabra del Señor, cuando hay fe, tiene poder para actuar en su Nombre. La Palabra y el Señor son la misma cosa. La Palabra tiene pie, camina, entra y transforma a todos cuanto la reciben. No importa el nivel de oscuridad y desorden que tenga la casa interior, Jesús no se escandaliza. De hecho, María y José, personajes protagonistas del Adviento, dan testimonio de cómo se transforma una cueva en espacio de adoración.

Pocas veces Jesús se sorprende con la fe de las personas. En el centurión tenemos uno de esos casos. Para vivir este tiempo litúrgico, y alimentarnos de toda la espiritualidad que contiene, es preciso creer, tener fe.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cómo está tu disposición de caminar? ¿Caminar te causa pereza o es motivo de alegría? ¿Con quién estás caminando? ¿Qué camino se hace en tu propio corazón, en tu memoria, en tu interior? ¿Cómo identificar el punto donde te encuentras y la meta hacia dónde vas? ¿Tú sabías que la brújula del trayecto la tiene la Palabra del Señor?

¿Sabías que la luz para el camino se encuentra en la meditación del evangelio, en la guía que te da la Iglesia para comprenderlo? ¿Cuáles “espadas”, “lanzas” cargas contigo, que necesitan ser recicladas en instrumentos de ternura y paz? ¿Cuáles son las enfermedades de tu casa interior? ¿Cómo reaccionas ante el Señor que se ofrece para entrar en tu casa? ¿Qué te parece ese encuentro entre la miseria y la misericordia? ¿Qué diría el Señor sobre tu fe? ¿Cómo consideras tu propia fe?

Señor, aquí estoy, quiero ponerme en camino, no perder la ruta hacia ti con distracciones. Que pueda saborear la alegría de avanzar con mis hermanos y hermanas hacia tu encuentro. Aumenta mi fe, Señor, para identificarte cuando llegues, en la manera en que quieras hacerlo. Tú conoces las enfermedades de mi casa, y las del mundo entero; que tu Palabra entre, Señor, cure de raíz, y nos transforme.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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