MEDITACIÓN DEL EVANGELIO DE HOY: 6/12/24

(Is 29,17-24; Sal 26; Mt 9,27-31).

PEREGRINOS DE LA LUZ

El profeta Isaías comienza las lecturas del día, anunciando un proceso de liberación para el pueblo fiel. Muy pronto, asegura, oirán los sordos y los ciegos verán… Puedes hacer tuya esta promesa, en este tiempo de Adviento, porque quien llega trae la luz para vencer las tinieblas. Ante la esperanza anunciada, nos toca a ti y a mí ir dando pasos de victoria; en medio de la oscuridad, de las confusiones y opresión, avanzar siguiendo la guía que se nos da.

Las palabras que el Señor dice al profeta, hablándole del pueblo: “Cuando vea mis acciones en medio de él, santificará mi nombre”, nos ofrece una estrategia clave para peregrinar hacia la luz. Aunque tú no veas claro, en este momento, aunque no identifiques el horizonte a seguir, mendiga la presencia de Dios, busca sus huellas, distingue su actuar, por más pequeño que parezca. Este ejercicio te irá sacando de los rincones oscuros. Dios siempre está presente, pero las distracciones nos ciegan. Por eso, no acomodarse a la ceguera es necesario. Quien se acostumbra a la oscuridad renuncia al sentido de su vida y a su felicidad.

El fruto de reconocer la acción del Señor en la vida es santificar su nombre. Santificas su nombre correspondiendo a la santidad que se te revela. Esto exige renuncia al mundo de la oscuridad, y decisión firme de peregrinar hacia la luz.

Convencido dice el salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Es el peregrino que ya no es turista, sino ciudadano en el país de la vida. Luz y salvación son sinónimos. El orante ha hecho opción por la luz. Por eso, tiene la fuerza suficiente para desafiar toda situación que lo pudiera, sin Dios, hacer temblar. Una vez que ha experimentado la claridad de la casa de Dios, la transparencia en su presencia, ya no quiere volver atrás. Prefiere gozar de la dulzura que es contemplarle.

Para permanecer en la claridad divina el mismo orante se aconseja: “apártate del mal y haz el bien”. Quien así actúa siempre tendrá una casa, siempre tendrá un lugar privilegiado en el corazón de Dios, pues nunca abandona a los que humildemente se refugian en su misericordia.

El evangelio nos da ejemplo de cómo peregrinar hacia la luz. Aprendamos de esos dos ciegos que siguieron a Jesús pidiéndole compasión. Mientras caminaban y caminaban, a una sola súplica, se afianzaba su deseo y crecía. Al llegar a la casa, o sea, al momento sublime del encuentro, el Señor les cuestionó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos respondieron: – “Sí, Señor”. Ahora, tú y yo, tenemos que dar nuestra propia respuesta al Señor, que también nos hace la misma pregunta.

El Señor deja en evidencia que Él actúa en nuestras vidas conforme a la fe que tengamos. En este sentido, si nos faltara la madurez de la fe, alcanzada por esos dos ciegos, entonces sería necesario pedir al Señor que nos la aumente mientras peregrinamos hacia su presencia; nosotros que peregrinamos y el Señor que llega.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Tú identificas el actuar de Dios en tu vida cotidiana? ¿Qué actitud asumes cuando reconoces las huellas de Dios? ¿Cómo comprendes la expresión: peregrinos de la luz? ¿Vives en la luz? ¿Tu testimonio de vida lleva luz a los demás? ¿Qué significa permanecer en la luz? ¿Te apartas del mal, lo evitas?

¿Te ejercitas haciendo el bien? ¿Qué buscas con el bien que haces? ¿Cómo está tu fe? ¿A quién le estás creyendo? ¿La Palabra del Señor te despierta, te abre los ojos de la fe? ¿Detrás de quién estás mendigando? ¿Qué mendigas? ¿Saliste a procura de Jesús que llega a tu vida? ¿Tú compartes, como los ciegos, las maravillas que el Señor va obrando en ti?

Señor: quiero ser peregrina de la luz. Las tinieblas llegan sin llamarla, parecen arropar la fe. Sin embargo, mi confianza en ti se mantiene. Como esos ciegos camino hacia tu casa. Somos muchos quienes avanzamos y suplicamos esperando tu misericordia. Ven, Señor, porque creo que puedes hacerlo. Tú puedes abrir estos ojos para que amanezca mi existencia, y pueda yo contemplar tu paso en esta historia. Que veamos tu actuar, Señor, y santifiquemos tu Nombre.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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