MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS DE HOY: 13/12/24

(Is 48,17-19; Sal 1; Mt 11,16-19).

EL CONSEJO SABIO

Dice el Señor al pueblo, mediante el profeta Isaías: “Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien”. Enseñar al que no sabe es una obra de misericordia. Es duro el constatar a alguien perdido en su propio cerco de tiniebla y no conducirlo hacia la luz. El Señor se compadece, se compromete y guía. Sin embargo, no siempre se siguen sus enseñanzas y de ahí el lamento divino. Un gran dolor se anida en el corazón de Dios cuando, por terquedad, muchos prefieren perderse.

Dios enseña a su Pueblo mediante la Palabra que le ofrece cada día. Sus orientaciones se transmiten por sus voceros y voceras, las conversaciones de  amigos sinceros, y hasta en forma de luz en el propio corazón… Puedes discernir cuando Dios te instruye, porque sus palabras conducen al camino de la paz y la justicia, están a favor de la vida y del Reino de los Cielos, te invitan a caminar, a peregrinar hacia la esperanza y desembocan en la felicidad plena.  

El Salmo 1 reconoce dichosa a la persona que no sigue el consejo injusto. Porque de la misma manera en que Dios enseña, también al enemigo le gusta aconsejar mediante sus instrumentos. Hay recomendaciones que llevan al pecado… otras, a la patria de los vivos. Siendo el Salmo 1 de carácter sapiencial, o sea, que orienta hacia el buen vivir desde Dios, felicita a quien decide dejarse aconsejar por el Señor de día y de noche.

Cuando tú optas por el consejo del Señor y lo conservas en el corazón, este te sirve de brújula en el camino. Siguiéndolo te conviertes en un árbol espiritual, con raíces firmes en el Señor. Estas raíces pueden ser comparadas a los convencimientos que sostienen tu vida y que no te dejan tambalear según la corriente del viento. Los argumentos que te sostienen se convierten en ancla. No son pajas sin sostén. Esta manera de permanecer permite que tu vida sea fecunda y que, a su tiempo, de frutos. Hacer vida los consejos sabios mantiene las hojas de tu árbol frondosas. Porque todo lo que haces y emprendes tiene buen fin.

El evangelio nos presenta el cuestionamiento de Jesús para la gente de esta generación. Porque la generación a la que Él habla, también se actualiza en la nuestra. La compara con niños que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no han bailado; hemos cantado lamentaciones, y no han llorado”. Esto es, que la generación no reacciona. No responde. A todo encuentran un pero. Cuando no se vive en esperanza no se pueden descubrir las huellas de Dios en la vida cotidiana.

Juan, en la época de Jesús, fue criticado por lo poco que comía; y al Señor, porque solía comer. Sin embargo, detrás de tales contrariedades se escondía la verdad. La gente no quería compromisos. Prefería descartar el mensaje, antes que convertirse y seguir las enseñanzas de salvación.

El día de hoy, la Iglesia conserva la memoria de Santa Lucía de Siracusa, virgen y mártir. Su historia remite al final del Siglo III. Aunque la comprometieron en matrimonio, quiso preservarse para el Señor y consagrarse a Él. Cuando renunció al prometido, éste la denunció como cristiana. Las autoridades la sometieron a grandes pruebas, como adorar ídolos. Al resistirse, la sentenciaron a llevarla a un prostíbulo. Ella respondió: “Los castos son templo de Dios y el Espíritu habita en ellos… Aunque mi cuerpo sufra violencia contra mi voluntad, seguiré siendo casta, pura e incontaminada en el espíritu y la mente”. Conforme narran las actas de los mártires, ni guardias ni bueyes pudieron moverla para llevarla. Decidieron quemarla viva, pero no sufría daño. Finalmente, murió decapitada un 13 de diciembre.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Quién te está aconsejando? ¿Cuáles consejos sigues? ¿Te dejas instruir por la Palabra, que te da chorro de luz cotidianamente? ¿Tú has identificado la luz de Dios que te habla al corazón? ¿Tienes a alguien, de autoridad espiritual, para considerar y discernir las cosas que Dios habla a tu corazón? ¿Qué te parece el testimonio de Santa Lucía, quien se dejó aconsejar por el Espíritu Santo? ¿Cuál es la diferencia entre dejar que los modernos influencers te dirijan o dejarte influenciar por las enseñanzas del Señor? ¿Qué precio tienes que pagar para echar raíces en el país de la vida? ¿Cómo respondes a las inspiraciones del Señor, les hace caso, las dejas pasar? ¿Cómo vas demostrando tu fidelidad al Señor en el día a día? ¿Si te sientes presionado, se enfriará tu fe? ¿A la hora del aprieto, a qué renuncias?

Santa Lucía, ruega por nosotros. Que tu testimonio nos inspire a seguir los buenos consejos del Espíritu Santo.

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

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