MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 6/1/25

(Is 60,1-6; Sal 71; Ef 3,2-3ª.5-6; Mt 2,1-12)

REGALOS PARA EL REY

Hoy celebramos la solemnidad de la epifanía del Señor, o sea, su manifestación al mundo. El relato de los magos nos enseña a descubrirlo. Meditemos en el pasaje, a manera orante, siguiendo el itinerario de fe que presenta el texto.

Que podamos aprender de esos magos peregrinos. Se pusieron en camino buscando su razón de vivir. La inquietud sembrada en sus corazones no se quedó dormida. Fue el punto de partida. La sed del  Señor no se paga, a no ser bebiendo su presencia. Ay de quién no se ponga en camino; y prefiera agonizar en su hambre de plenitud. Sin embargo, desafiando los peligros, las contrariedades, la convivencia, estos magos nos dicen hoy que es preciso partir, salir del propio esquema, del pequeño círculo, de la voluntad personal y abrirse nuevos horizontes.

Las trampas están en la ruta. También nos preguntamos en este tiempo: ¿dónde está el Rey?, ¿dónde está el sentido de la vida? ¿Dónde está la felicidad? ¿Dónde está Dios? Hay muchos palacios huecos que confunden a la gente. Estrellas falsas que distraen de la ruta cierta. Pero como lo hicieron esos magos, es necesario desenmascarar las falsas estaciones, y reconocer el equívoco. Buscaron al Señor en el palacio vacío del Rey verdadero. Había riquezas según el mundo, pero las paredes estaban frías, tristes… no era lo que buscaban.

También a nosotros nos llega la noche, una noche sin estrellas; son momentos de confusión, de incertidumbre. Nos dicen los magos que solo se vence, con la valentía de salir del error, una vez constatado. Cuando resolvieron seguir adelante, la estrella les volvió a guiar.

Qué bonito es identificar la estrella y seguirla. Las estrellas son las amigas del Señor. Ellas son las personas que nos guían, que nos señalan el camino. Poco a poco, conforme eran conducidos, el Rey verdadero se fue mostrando. No era lo que los magos pensaban. Pero lo más hermoso de esta historia, es la actitud de dejarse sorprender por Dios. La novedad de Dios les salió al encuentro. La estrella finalizó su tarea. El fin de la jornada despertó profunda alegría. Ahora le tocaba, al Sol, resplandecer.

La luz del Niño atrajo las miradas de los magos. Es un dato importante. Cuando el corazón tiene una búsqueda sincera, el Señor se le manifiesta. Se le revela. En el texto, nadie se los ha presentado. Dice, sencillamente que ellos vieron al Niño con María, su madre.

Entremos en la escena. Todo indica que la Virgen María, sin hablar, les mostró la actitud cierta de estar ante el Rey. Ellos, en silencio, cayeron de rodillas y comenzaron a adorar. Dejaron de lado, en un primer momento, lo que cargaban por fuera, para ofrecer lo que tenían por dentro, sed de adorar al Dios vivo y verdadero.

La adoración les hizo saborear la plenitud. Encontraron el sentido de sus vidas. En un mundo vacío, que fomenta la dispersión, los magos, nos dicen, “entren en su presencia y adórenlo”. La adoración nos integra en una misma fe. Jesús es de todos y a todos acoge. La Virgen María lo supo bien, al dejar su casa con las puertas abiertas, para que todos entren y tengan su lugar.

Inspírate, como esos magos, y entrega al Señor, desde el cofre de tu existencia,  tu “oro”. Oro, a sus ojos, es tu corazón: sólo en Él podrá ser bañado en gracia y santidad. Entrégale “tu incienso”; o sea, dirígele tus oraciones, tus afectos, porque no hay Dios fuera de Él. Ofrécele, a su vez, “la mirra”, toda tu pobreza y vulnerabilidad, porque en su humanidad te comprende, y te sostiene hasta la eternidad.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Hacia dónde estás peregrinando? ¿Dónde buscas el sentido de tu vida? ¿Estarás, en este momento, entrando a la puerta equivocada? ¿Qué sucede contigo si te das cuenta que estás buscando al Señor de la manera errada? ¿Dónde está tu estrella? ¿Te entretienes con la estrella o continúas hacia la salida del Sol? ¿Eres estrella para los demás? ¿Cómo intuyes que llegaste al lugar cierto? ¿Qué significa para ti la presencia de la Virgen María? ¿Le has pedido a la Virgen María que te enseñe a adorar? ¿Qué es para ti la adoración? ¿Das al Señor solo lo que llevas o te das a ti mismo?

Señor: luego del encuentro contigo las cosas no quedan igual. Ya no camino con inseguridades o vacilaciones. Ahora puedo tomar decisiones, identificar las rutas verdaderas. Una vez iluminadas mis tinieblas, Señor, ya sé donde encontrarte. Lo más precioso es saber que mi corazón tiene dueño. Este es el verdadero regalo para el verdadero Rey. Que en el desapego propio, yo pueda recibirte a ti. Porque tú, Señor, eres el Rey que, pequeñito, viene a habitar en mi alma, haciendo de ella, un hermoso palacio para ti. Que mi vida, en ti, sea estrella para guiar a los demás.
 
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario