MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 15/4/25

Hoy, ya estás viviendo el Martes Santo. Te estás preparando para entrar en el “Triduo Pascual”, donde celebraremos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Pero, ya desde este día, podrás contemplar cómo las ráfagas de sufrimiento, que golpean el corazón de Jesús, aumentan.

Has venido observando, en lecturas anteriores, los conflictos y las persecuciones que el Señor ha tenido, especialmente, con las autoridades influyentes, externas de la comunidad de los Doce. Ahora, comienza a desmoronarse la fidelidad de sus más íntimos amigos. Jesús prueba la copa de la traición, con Judas, y anuncia la copa de la negación, con Pedro.

Dice el pasaje que Jesús estaba “turbado”, “profundamente conmovido”. Estos son los sentimientos de quien es consciente de lo que se aproxima. Aquel a quien el Señor había elegido, educado, formado, es ahora, la oveja que libremente deseó perderse, alejarse, distanciarse, dejando secuelas históricas.

“Uno le iba a entregar”. Pero no era cualquier uno. Era uno de los discípulos, de los amigos, de los más íntimos. El suspenso se encendió en la comunidad. Jesús lo supo. Sufrió en silencio. Resistió hasta último momento, por mantener la unidad comunitaria. Pero había que extirpar el miembro gangrenado del cuerpo, para prolongar la vida.

El anuncio, sobre la presencia de un traidor interno causó perplejidad y confusión entre los discípulos. Entra en escena e imagina a los Doce mirándose unos a otros. La tensión aumentó. Juan, siguiendo las indicaciones de Pedro, fue capaz de recostarse del pecho y preguntarle al Señor por la identidad de este. La experiencia del discípulo amado, queda abierta para que tú y yo la vivamos en esta Semana Santa. El pecho del Señor, su sagrado corazón, está expuesto para que nos apoyemos en Él y compartamos sus sentimientos y sus convencimientos.

La hondura de la traición se muestra en el detalle que, aquel que traiciona, es el mismo que ha recibido de comer por las manos del Señor. Jesús dio de comer a los suyos. No solo pan, sino Palabra. El sustento, en el interior amargo e insatisfecho de Judas, no le permitió una buena digestión espiritual. El alimento que servía de salvación para unos, se convirtió en perdición para otro, por haber recibido sin estar reconciliado.

El alimento santo, en el interior dividido, abrió la brecha para que entrase en Judas, con el mismo pan, Satanás. Ninguna comunidad, según lo que meditamos con la experiencia de Jesús y los suyos, está libre de que entre, entre sus integrantes, el enemigo. De ahí la importancia de estar vigilantes, orantes, atentos a los signos de su presencia para desenmascararlo, y destruir sus emboscadas.

“Lo que tienes que hacer hazlo en seguida”. Estas son las palabras de Jesús para quien ya está decidido y preparado. Luego de haber tomado el pan, inmediatamente salió. Era de noche. La oscuridad representa, en este contexto, el mundo de las tinieblas. No estaba conducido, su camino, por la luz de la verdad. Lo condujo el príncipe de la oscuridad. Dejó la comunidad. Un signo de que el enemigo guía, es cuando la persona abandona su comunidad, su familia, y se marcha desentendido, sin visión de lo que esto implica para su vida.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Tú has vivido la experiencia de una traición? ¿Te has traicionado a ti mismo, a tu conciencia? ¿Cómo valoras y administras la confianza que el Señor ha depositado en ti? ¿Tú sabes que el Señor Jesús no hace teorías sobre el amor, sino que lo demuestra? ¿Cómo el Señor te ha demostrado su amor? ¿Estás correspondiendo con fidelidad al amor del Señor?

¿Tú desenmascaras la presencia del enemigo cuando pretende entrar en tu corazón, en tu familia, en tu comunidad? ¿Tú conservas los mismos valores de día, en público, y de noche, solo? ¿Te mantienes leal a Jesús cuando llega el momento del aprieto? ¿Algún “canto de gallo” te ha recordado que has roto tu alianza con el Señor? ¿Cuáles son las formas modernas de negar el vínculo con el Señor?

Señor: como el salmista, me abandono en ti, para que no me venzan las frustraciones ni las amarguras que puedan presentarse en el camino, sorpresivamente. Que nunca piense, si en algún momento llega la traición, que en vano haya gastado mis fuerzas; porque a mí, como a uno de tus siervos y tus siervas, me guardas “el salario”.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

 

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario