MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 22/4/25

Hoy, martes, octava de pascua, vivimos una nueva realidad. Estamos despidiendo al sucesor de Pedro, en este momento de la historia, el papa Francisco. Nuevo silencio. Nueva espera. Un nuevo abrazar la fe y la confianza en el futuro que el Espíritu Santo nos prepara. Tiempo de gracia y abandono en el Señor, quien conduce la historia y sostiene a su Iglesia.

Vivimos este paso del santo padre Francisco en tiempo de pascua. Apenas nos estamos sumergiendo en el misterio pascual, donde tenemos clara memoria de lo que acabamos de vivir en la Cuaresma. El acontecimiento, en este contexto, favorece hacer una relectura desde la fe. Porque la muerte no vence. El Señor no defrauda.

El papa Francisco, quien abrió la puerta santa, en este Año Jubilar, ahora nos da ejemplo de lo que significa entrar en el corazón de Cristo, en fidelidad. Tanto que él nos insistió en la esperanza, ahora se torna estrella de esperanza.

Como comunidad católica, que despide a su Papa, nos pudiéramos apropiar de la pregunta que el pueblo judío dirigió a Pedro y a los demás apóstoles, mientras les anunciaban la resurrección: “¿Qué podemos hacer, hermanos?”. También a nosotros, nos pueden exhortar: -“conviértanse…, para que se les perdonen los pecados, y reciban el don del Espíritu Santo”. Es hora de renovar la fe, el Bautismo, para seguir la ruta de la barca, en dirección a donde la impulsó el vicario de Cristo.

En el evangelio de ayer, un grupo de mujeres nos hablaron de su experiencia con Cristo resucitado. Hoy, es una, quien nos adentra en una experiencia singular con el Señor; María Magdalena. Su persona también nos indica qué hacer en este momento de la historia.

No importa el rol o la función que desempeñemos en el pueblo de Dios, sea cual sea, es temporal, transitoria. Te eligen, te delegan, te vas; tarde o temprano vas a soltar. Cuando la obra es de Dios, todos, somos sustituibles. Alguien siempre lo puede hacer, sino igual, también mejor. Lo importante, a la luz de María Magdalena, es saber amar y sembrar amor, en todo momento.

Solo quien ama profundamente puede llorar por su pueblo, llorar por las cosas que Cristo lloró, y llorar, como Magdalena, cuando siente la ausencia de Cristo. Solo quien ama apasionadamente, a Cristo, a su Iglesia, tiene conciencia de saber invertir y emplear su tiempo, gastarse en la tarea sin economizar la existencia. Esto nos enseña, a su vez, el papa Francisco, quien en 12 años de pontificado, no dejó brechas de estancamiento. Nos hizo caminar, no como viandantes solitarios, sino como peregrinos. Sembró bien. A su paso, el Señor cosecha.

En el pasaje del día, cuando Jesús llama a María Magdalena por su nombre, y ella es capaz de reconocerlo; evoca lo que el papa ha venido insistiendo, de ser pastores con olor a ovejas. Esta es la cercanía del amor, de la santidad. El texto refleja, al mismo tiempo, la llamada sinodalidad, que es la espiritualidad del caminar juntos. Por eso, el Señor le pide a Magdalena que vaya y avise a los hermanos el gran anuncio. Solo en comunidad podemos ser peregrinos de esperanza.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué rasgos del papa Francisco influyeron en tu espiritualidad? ¿Se ha encendido tu fuego por la evangelización?¿Se despertó más tu conciencia ecológica? ¿Sabes que la santidad es el rostro más bello de la Iglesia? ¿Te sabes hermano, hermana, de todos? ¿Palpitas en el corazón de Jesús?¿Tu corazón es de puertas abiertas?¿Qué aprendiste de su humildad, de su sonrisa, de su cercanía sincera con las demás personas? ¿Aprendiste a hablar sencillo, profundo, con libertad? ¿Sufres con el dolor de la humanidad, por las guerras, por el hambre de los pobres?

¿Abres tu casa para que los demás entren, se sienten, compartan la vida? ¿Desenmascaras al enemigo, que quiere mudarse en tu casa sin pagar alquiler? ¿Renunciaste al chisme, a la superficialidad y mundanidad espiritual?¿Sabes llamar a tus amigos de infancia? ¿Recuperaste lo que aprendiste de la fe de tus abuelas? ¿Abres espacios para que todos participen, se integren, tengan voz y participación? ¿Tienes consejo de consultas, sabes escuchar y dialogar? ¿Te saltas burocracia para servir? ¿Les facilitas la vida a los demás? ¿Sabes de dónde te sacaron y lo que el Señor espera de ti? ¿Qué estás sembrando en este momento, allí donde estás? ¿En qué te sorprenderá el atardecer de la vida?

Señor: como el salmista, te doy gracias porque tu misericordia llena la tierra. Tus ojos están puestos en tus fieles… para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. Danos un nuevo papa según tu corazón. Que tu misericordia venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

 

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario