MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 10/5/25

Este IV Domingo de Pascua, el conjunto de las lecturas nos presenta la persona de Jesús, Buen Pastor, y su relación con las ovejas, que somos todos los cristianos y las cristianas. A partir de tres verbos, vamos a meditar en dicho vínculo relacional: “escuchar”, “conocer”, “seguir”.

Dice el Buen Pastor: “Mis ovejas escuchan mi voz”. En esta afirmación, tú y yo podemos considerar nuestro sentido de pertenencia a Cristo. Tú le perteneces, no porque lo digas abiertamente, no porque lleves una cruz en el pecho, no porque hagas u ofrezcas muchas cosas para la Iglesia… tú le perteneces si le escuchas.

¿Qué significa escuchar al Buen Pastor? Esto implica silencio interior. Se hace silencio ante la voz válida y autorizada. En este callarse tiene dignidad “su decir”. Escuchar es mucho más que enterarse de lo comunicado. La verdadera escucha es aquella que permite a la palabra ofrecida penetrar al corazón, iluminarlo, conducirlo. Escuchar es examinar cuidadosamente, dejarse interpelar, cuestionar. La escucha implica mansedumbre y docilidad. Es una escuela de discernimiento. Pero nunca será efectiva, la escucha, hasta no desembocar en la obediencia. Con razón, en otro pasaje, aclara el Señor: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando” (Jn 15,14).

El pasaje del evangelio prosigue diciendo que el Buen Pastor “conoce” a las ovejas. El conocimiento solo es posible en el contacto, en la convivencia, en la integración, en el proceso de unión íntima con Él. A la distancia no puede haber conocimiento verdadero ni se forjan vínculos de unidad. Se trata entonces de un conocer recíproco, porque también las ovejas conocen a su pastor. De esta manera, se forja identidad y confianza; previene ante el peligro de obedecer voces extrañas que lleven a la perdición. Al conocer las ovejas, el Buen Pastor, sabe con quién cuenta en su rebaño.

El tercer verbo que se destaca en el pasaje del evangelio es “seguir”. Afirma el Pastor que “sus ovejas le siguen”. Quien ha escuchado, a sinceridad, lo que el Señor ha dicho, y cree en sus palabras; quien ha tenido experiencia genuina con Él, como consecuencia, le sigue. Estos son los cristianos y las cristianas que han acogido la vida eterna, ofrecida por el Buen Pastor; pero antes, es preciso peregrinar, junto a Él, por el valle de las tribulaciones.

La segunda lectura, del Apocalipsis, muestra la visión de Juan. Él ve al Cordero, con vestiduras blancas y con palmas en las manos, como señal de victoria y resurrección. También le acompañan una muchedumbre inmensa, los llegados de las tribulaciones, de los sacrificios, de las luchas, de los sufrimientos de cruz. Esos fieles, ya no pasarán penurias, porque el Cordero, que también es Pastor, les conducirá hacia las fuentes de aguas vivas; donde el mismo Dios enjugará sus lágrimas. Por eso, afirma el Buen Pastor, que nadie puede arrebatarle sus ovejas; ellas son el regalo que el Padre le ha dado. Él y el Padre son uno.

La primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, permite afirmar que las ovejas del rebaño son diversas, distintas, pero unidas a un solo Pastor. La misión de Pablo y Bernabé demuestra que, quien escuche la Palabra, la acoja, y la haga vida, pertenece a Cristo Pastor, sin importar la nación ni las condiciones.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cómo experimentas la presencia resucitada del Pastor en tu vida? ¿Cómo está tu nivel de escucha en la oración? ¿Sabes identificar la voz del Pastor, cuando te llama, cuando te habla?¿Tú escucha lleva a la obediencia? ¿Te sabes conocido, conocida, por el Pastor? ¿Te has interesado por conocer al Buen Pastor en profundidad? ¿En qué consiste la bondad del Pastor? ¿Cómo te estás comprometiendo para que entren más ovejas al rebaño? ¿Cómo está tu relación con las otras ovejas del mismo rebaño? ¿Tú, después que ayudas a una oveja a entrar al rebaño, haces cosas para que se marche nuevamente? ¿Cómo tú interpretas esta expresión de Jesús: “mis ovejas”? ¿Tú has conocido alguna tendencia de apropiarse de las ovejas del Buen Pastor? ¿Qué te dice la disposición del Buen Pastor: “dar la vida por las ovejas”?

Señor: como dice el salmista, nosotros somos tu pueblo y somos las ovejas de tu rebaño. Por esto, te presentamos con amor y esperanza, el nuevo sucesor de Pedro: nuestro Papa León XIV. Ilumina siempre su pensamiento, sus sentimientos y sus acciones, con la luz del Espíritu Santo, que siga extendiendo tus rasgos de Buen Pastor, para que ninguno se pierda. A todos nosotros, Señor, danos docilidad, respeto y mansedumbre, para dejarnos conducir en humildad y obediencia. Que tu Iglesia, Señor, haga visible tu Reino. Santos y Santas de Dios, rueguen por nosotros.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

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Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

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