MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 16/5/25
(Hch 13,26-33; Sal 2; Jn 14,1-6)
Viernes de la IV Semana de Pascua
YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA.
Hoy, viernes, 4ª semana de Pascua, Jesús se dirige a sus discípulos, donde tú y yo nos incluimos, para decirnos con toda firmeza: “Que no tiemble su corazón”. Porque quien tiembla es aquella persona que no tiene seguridad en quien le habla, a quien sigue, manteniendo una fe vacilante. Jesús prosigue, integrando en sus palabras, el verbo “creer”. “Crean en Dios y crean también en mí”. Sin la fe nada se puede. Recuerda esto, como lo he mencionado tantas veces, “muchos milagros se quedan en el cielo por falta de fe en la tierra”. Todas las palabras del Señor, necesitan fe para ser aceptadas. Pon atención a lo siguiente.
“En la Casa de mi Padre hay muchas estancias”. Esta verdad evoca una realidad trascendente, de cielo, de eternidad. Jesús lo ha dicho y es preciso confiar. Él, al despedirse de sus discípulos, no se desentiende de estos. Les está revelando lo que estará haciendo en su aparente ausencia. Estará preparando un sitio, para cuando esté listo, regresar, llevarlos con Él, y que permanezcan unidos.
Mientras el Señor prepara el sitio, nosotros tenemos que prepararnos para entrar en ese lugar santo. Cuando Tomás cuestiona: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”, tú y yo tenemos, con la respuesta que Jesús le da, un itinerario espiritual, para dicha preparación. “Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida”.
Jesús: el Camino. No se dice en la frase “un camino”. Se dice: “el Camino”. Solo hay uno que conduce hacia la Casa del Padre, hacia su corazón, hacia el Cielo, hacia el Reino. Jesús se ha hecho Camino, para que tú y yo podamos andarlo. Lo andamos cuando nos decidimos a hacer vida su Palabra, cuando te ejercitas en sus mandamientos, en sus enseñanzas.
El Señor es el Camino, porque mientras vas, lo practicas. Te caes, te levantas, y comienzas de nuevo, con mayor seguridad y firmeza, aprendiendo de los tropezones. El Camino es diverso en su trayecto: en él encuentras llanuras, montañas, arena, rocas… con temporadas de vientos, de frío, de lluvias, de calor, etc. En ocasiones, llegan los peligros, las persecuciones, las tentaciones… Pero, quien sabe hacia dónde va y quién le acompaña, no se amedrenta por las irregularidades sorprendentes. El Camino es cruz y es también consuelo.
Jesús: la Verdad. Su Camino es verdadero. Nada puede ofrecer mayor paz al alma que saberse en la Verdad. La Verdad es una persona, se llama Jesús. Todo lo demás se construye en lo falso, en lo ficticio, en el engaño, en la mentira. Tú te ejercitas en la Verdad, viviendo en transparencia, sin máscaras, en pureza de intención, abrazando a Cristo con firmeza.
La Verdad ofrece consistencia y también libertad. Las palabras del Señor son dignas de fe, porque son verdaderas. Es necesario estrecharlas en convicción, para no dejarse arrastrar por corrientes ficticias, que buscan desviar la atención del camino real. Si no te sujetas a la verdad, terminas remolcado y manipulado por las mentiras. Te pierdes y haces perder a los demás.
Jesús: la Vida. El Camino, en la Verdad, conduce a la Vida. La vida es el destino, es la meta. Allí se encuentra la Casa del Padre. Quien entra en ella encuentra la vida. Se entra para vivir, para existir plenamente. La Vida es la recompensa. Es el gozo perfecto y eterno. Todo lo demás ha sido con el propósito de disfrutarla. Ella quiere llevar Jesús. De la misma manera que Él vive, quiere que nosotros, unido a Él, habitemos en el país de la vida.
Preguntas que llevan al silencio: ¿tú estás en un camino o estás en el Camino? ¿A dónde piensas llegar con el camino que llevas? ¿Quiénes son tus compañeros de camino, de qué hablan, qué planifican?¿Tú te desanimas, en el camino, según los sentimientos; o prosigues avanzando según los convencimientos? ¿Tú estás en el camino verdadero? ¿Cómo podrías demostrarlo o justificarlo? ¿La ruta que llevas infunde paz en tu alma?
¿Tú sabes descifrar la mentira disfrazada de verdad? ¿Tú dices la verdad? ¿Tú vives en la verdad? ¿Tú sabías que vivir en la verdad es vivir en el mismo Jesús? ¿Por qué, todo lo que se construye sin transparencia termina envuelto en la propia oscuridad? ¿Tu vida sabe a vida? ¿Tú estás viviendo o te sientes agonizando? ¿Con qué estás alimentando tu vida? ¿Tu vida lleva vida a los demás? ¿Tú estás haciendo que los demás se pongan en el camino verdadero? ¿Tú eres como una estrella que ilumina la ruta de los extraviados?
Señor: tu deseo más profundo es estar unido, por siempre, con los que amas. Yo quiero ser como san Pablo, predicar con la gracia del Espíritu Santo para atraer a todos hacia ti. Porque tú, Señor, eres el Camino, y la Verdad y la Vida.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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