MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 28/5/25
(Hch 17,15.22_18,1;Sal 148; Jn 16,12-15)
Miércoles VI de Pascua
CUANDO VENGA EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
Hoy, miércoles, semana 6ª de Pascua, seguimos meditando el discurso de despedida de Jesús. Nos situamos litúrgicamente, en el tiempo que media entre la resurrección del Señor y su ascensión al cielo. El Señor insiste en la preparación de los suyos. Cuando nos preparan para una nueva experiencia, se busca que esta no nos tome desprevenidos.
Jesús dice a sus discípulos: “muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora”. Cuando un maestro sabio habla mucho sabe que los alumnos lo requieren. Cuando se reserva algo para el momento oportuno, es conocedor del proceso de los estudiantes. Por eso, el Señor promete la asistencia del Espíritu Santo; en el pasaje de hoy es identificado como “el Espíritu de la verdad”.
¡Cuánta falta nos hace la presencia del Espíritu de la verdad! Él nos ayuda a desenmascarar la mentira, la falsedad. Traspasa la cáscara de la apariencia, de las confusiones, que arrastran a un mundo sin Dios, sin fe. Dice el Señor: “Él les guiará hasta la verdad plena”. Trae la imagen de Alguien que va delante, y otros detrás; Alguien que sabe la ruta y abre camino entre atajos y desvíos engañosos. La vida presente, favorece que muchos nos perdamos si vamos dormidos. La autosuficiencia enreda y extravía. Se hace necesaria la humildad y la confianza para dejarse conducir.
El Espíritu Santo prometido comunicará lo que ha escuchado en el seno trinitario. La Tercera Persona de la Santísima Trinidad, se nos presenta con capacidad de escucha, de memoria, de comunicación. Él, como Maestro, traducirá honduras de la trascendencia en lenguaje sencillo, digerible, conforme al nivel de cada criatura. Porque el propósito es que todos conozcan al Señor, entiendan y asimilen sus enseñanzas para comprometerse con la historia de salvación. No puede haber convencimiento sin la debida comprensión de la voluntad de Dios.
Aclara Jesús que el Espíritu Santo comunicará solo lo que Él le diga. Pero, a su vez, las palabras de Jesús, no son suyas, sino de su Padre. Con lo dicho queda manifiesto el misterio de la comunión trinitaria.
Gracias a la acción del Espíritu Santo, contamos con un libro llamado Hechos de los Apóstoles. En la primera lectura del día se nos presenta a Pablo, dejándose conducir por el Defensor. La fuerza de su predicación queda evidente, en la ciudad de Atenas, de manera especial, cuando se dirige, no a los que ya creen en Dios, para hablarles de Jesús; sino cuando predica a los que no creen ni en el mismo Dios.
Pablo aprovechó que los atenienses tenían un altar destinado “al Dios desconocido”. Se introdujo por lo que ellos habían instaurado, para llevarlos hacia la fe verdadera. Algunos se abrieron a la acción del Espíritu mediante sus palabras, y otros lo rechazaron.
Los que tienen corazón de apóstol, como el salmista, constatan que los cielos y la tierra están llenos de la gloria de Dios. Descubren a Dios en todas las cosas y, como resultado, siempre tienen una alabanza en los labios y en el corazón. Esto es posible gracias a la acción interior del Espíritu Santo, que nos hace sensibles a la presencia divina, y nos da las palabras necesarias, la actitud cierta para estar ante el Señor y hacer de la vida cotidiana una oración.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué ha suscitado en ti la capacidad de escucha del Espíritu Santo?¿Tú sabes escuchar? ¿Pones atención a lo que Jesús te dice cada día en su Palabra? ¿Cómo entiendes la manera en la que Jesús te prepara? ¿Puedes ver, en tu vida cotidiana, las palabras de Jesús hechas realidad?¿Tú sabías que la verdadera escucha es inseparable de la obediencia? ¿Tú dejas que el Espíritu Santo te conduzca a la verdad de ti mismo, a la verdad de tu relación con Dios, con los demás? ¿Tú crees que llegarías a la verdad por ti mismo o consideras que necesitas la asistencia del Espíritu Santo? ¿Tú sabías que hay tendencia a manipular la verdad? ¿Por qué el peso de la verdad permanece? ¿Tú sabías que santo Tomás de Aquino señaló tres caminos para llegar a la verdad. Estos son: escucha, oración y estudio?
Señor: Gracias por la delicadeza de despedirte bien. No te marchas sin compromiso, sin descifrarnos tu nueva forma de presencia entre nosotros. Te has hecho responsable de cada una de las personas que llamaste, que sedujiste, que invitaste a tu presencia, y que envías por el mundo. Aquí estamos, Señor, confiamos en ti. Nos confías, con amor y seguridad, a la buena guía del Espíritu Santo. Tú no abandonas, Señor, la obra de tus manos.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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