MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 11/6/25
(2Cor 3,4-11; Sal 98; Mt 5,17-19)
Miércoles del Tiempo Ordinario
SAN BERNABÉ
Hoy, miércoles, semana 10º del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria obligatoria de San Bernabé, apóstol. Era un judío, nacido en Chipre. Su nombre original fue “José” (Hch 4,36). Todo parece indicar que se unió al grupo de los discípulos de Jesús luego de Pentecostés. De él se dice que vendió un campo de su propiedad y ofreció los recursos a la naciente comunidad cristiana (Hch 4,37). Por su pasión por el Señor, y por su carisma, los apóstoles le llamaban: “Bernabé”, que significa “hijo del consuelo y predicador”. Se le definió como “un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y fe” (Hch 11,24).
Cuando la Iglesia de Jerusalén, constató el crecimiento de los creyentes en Antioquía, envió a Bernabé como apóstol, aunque no era del grupo de los Doce. Cuando llegó y vio la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos para que permanecieran unidos al Señor con firmeza de corazón (Hch 11,23). Como el número de bautizados era cada vez mayor, Bernabé se dispuso a buscar a Pablo para compartir la misión. Era necesario formar y consolidar la nueva comunidad.
Bernabé fue de los primeros que le tomó confianza a Pablo, ya que recién convertido muchos dudaban de la honestidad de su fe. Abogó por él ante los Doce para abrirle camino en las misiones. Incidió, de esta manera, en la vida de Pablo, y en el desarrollo de su misión entre los gentiles. Trabajaron juntos por un año, acompañándolo en su primer viaje apostólico. Participaron en el primer concilio de Jerusalén (Hch 11,22-26).
Una vez terminado el concilio, se preparaban para el segundo viaje misionero; pero hubo problemas. Pablo quería ir con Bernabé, pero no con Juan Marcos, ya que en el primer viaje se había portado mal, abandonando el trayecto y no colaborando con las tareas (Hch 15,38). Marcos era, justamente, primo de Bernabé (Col 4,10), y este decidió irse con él a Chipre (Hch 15,36-40). De esta manera, se separaron Pablo y Bernabé.
Refiriéndose a esta polémica entre los hermanos apóstoles dijo Benedicto XVI: “También entre los santos existen contrastes, discordias… Esto me parece muy consolador, pues vemos que los santos no han caído del cielo… La santidad no consiste en no equivocarse o no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón”; así sucedió con los apóstoles (Audiencia General 31 enero 2007). Según la tradición, se dice que Bernabé murió mártir en Salamina, costa de Chipre.
Cada vez que meditamos con la obra apostólica, en sus inicios, nos llenamos de admiración y respeto ante tales instrumentos escogidos. Algunas veces los sentimos distantes de nosotros, en cuanto a que parecieran poco imitables. Sin embargo, reflexionemos las palabras de Pablo, hoy, en la Carta a los Corintios: “No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministro de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu”.
Bernabé fue de los primeros apóstoles que tuvieron que cabalgar sabiamente entre la antigua y la nueva ley. Se necesitaba, en este aspecto, apertura al Espíritu Santo, docilidad para dejarse conducir; poner nombre, y traducir las nuevas experiencias a partir de Jesús resucitado.
Con certeza, los apóstoles tuvieron viva la educación recibida de Jesús. Él les dijo: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Y así lo hicieron. Fueron por los caminos, abrazados a la verdad eterna, abiertos a la novedad, sin saltarse ninguno de los preceptos, por más pequeño que pareciese. Por el testimonio, de vivir lo predicado, pudieron cumplirlos y enseñar así a las nuevas generaciones. Con razón, los cristianos crecían, tanto en santidad como en número.
Preguntas que llevan al silencio: Bernabé tuvo fama de santidad; y tú ¿qué comentarios dejas sembrado por los caminos? Como a Bernabé ¿se te puede confiar una misión importante? Tú, como Bernabé, ¿buscas a otras personas que te ayuden en la misión? ¿Das participación a la gente que tiene carisma? Cuando alguien te queda mal en el ministerio ¿le das oportunidad para que empiece de nuevo? ¿Te has peleado con un hermano de la comunidad por opiniones contrarias? ¿Cargas con resentimientos o sabes perdonar, pedir perdón? ¿Te abres a las mociones del Espíritu Santo? ¿Interpretas los acontecimientos desde la gracia y la misericordia? ¿Enseñas fielmente las enseñanzas de Jesús? ¿Te has saltado versículos de la Biblia al predicar? ¿Qué sensación queda en ti, si transmites a medias lo exigido por Jesús? ¿Tus venas portan el fuego apostólico, la pasión por Cristo? San Bernabé, apóstol, ruega por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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