MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 24/6/25
(Is 49,1-6; Sal 138;Hch 13,22-26; Lc 1,57-66.80)
Lunes XII del Tiempo Ordinario
SOLEMNIDAD:
EL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA
La Iglesia solo celebra tres nacimientos: el del Señor Jesús (25 de diciembre); el de la Virgen María (8 de septiembre); y el de Juan Bautista, hoy, 24 de junio. Toda la literatura litúrgica, de este día, de manera especial, nos presenta la belleza de textos bíblicos en torno a su persona. Entre responsorios, himnos, aclamaciones, antífonas, destacamos los siguientes: “¿Qué será este niño?, decía la gente”; “A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos…”; “Será grande a los ojos de Dios”; “Apareció un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan”; “Juan vino como testigo para declarar en favor de la verdad”; “Juan era la lámpara que arde y que ilumina”.
Juan Bautista es de los personajes más destacados durante todo el Año Litúrgico. Su persona se convierte en modelo para todo camino de santidad, de anonadamiento, y de perfecta humildad. Lo identifica la frase que él mismo expresa: “Conviene que (Jesús) crezca y que yo disminuya”. Lo que Jesús dijo a sus discípulos como perfección de vida: “el que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga”; ya Juan lo vivía como vocación de mensajero, de ir delante del Señor a preparar sus caminos. Él fue quien dijo: “Yo no soy quien piensan; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias”.
El mismo Jesús destacó la persona del Bautista: “Entre los nacidos de mujer no hay otro mayor que Juan” (Mt 11,11). Un trecho del sermón de San Agustín, lo fundamenta: “… (Juan) viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo… Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre. Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre… Zacarías calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Señor… Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz… Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra… Juan era la voz pasajera; Cristo, la Palabra eterna”.
Para iluminar el sentido espiritual de Juan Bautista, la primera lectura narra la experiencia vocacional del profeta Isaías. Cuenta como fue escogido desde el vientre de su madre. Desde las entrañas maternas Dios lo había distinguido para ser su mensajero. Hizo de su boca una espada afilada. La fuerza del profeta está en su palabra. Ella, con la fuerza del Espíritu Santo, puede penetrar hasta el fondo de los corazones, y dejar allí incrustado el deseo de Dios para los hombres y las mujeres. En la misión de Juan Bautista no se vislumbra, literalmente, “milagros”; sin embargo, la fuerza y el fuego de su Palabra, permite contemplar una obra prodigiosa: la conversión de los corazones.
Como a Isaías, como a Juan Bautista, el Señor sigue confiando su proyecto a hombres y a mujeres de hoy. Teniendo en cuenta, incluso, que en el presente estamos en una situación más privilegiada que ellos. Nos toca preparar el camino, cuando ya hemos sido testigos de la resurrección, y hemos sido bautizados con el Espíritu Santo. Con razón dice el evangelio que el último en el Reino de Dios es mayor que Juan. O sea, quien ha acogido a Jesús, su Palabra, y la hace vida, podrá entrar al Reino y ser grande en él.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuáles son los planes de Dios contigo? ¿Para qué naciste? ¿Cómo vas distinguiendo tu verdadera vocación? ¿Qué misterio es ese, que desde el vientre de tu madre ya Dios se había fijado en ti? ¿El Señor se siente orgulloso de ti? ¿Te sientes feliz, porque el Señor te ha escogido?¿Cómo sabes que tu vida despierta la sonrisa de Dios? ¿Tú estás sirviendo a Dios, o te sirves de Dios? ¿Qué santo o santa se celebra el día de tu nacimiento? ¿Has estudiado su vida? ¿Qué misterio une tu vida al santo del día en que naciste?
¿Qué significa tu nombre? ¿Tú sabías que el nombre de una persona ha de designar la misión que tiene en la vida? ¿Sabías que hay que hacer oración para escoger el nombre de un hijo, una hija? ¿Se están respetando los designios de Dios para los hijos o las hijas? ¿Qué dice a tu vida la humildad de Juan? ¿Qué dice a tu vida la austeridad con la que Juan vivió? ¿Qué valor das a las palabras que salen de tu boca? ¿Cómo estás preparando el camino para que los demás se encuentren con el Señor?
Señor: como dice el salmista, tú me sondeas y me conoces. Tu mirada me penetra hasta los tuétanos y allí, en mis adentros, contemplas lo nuevo que va naciendo en mí. Pon silencio en mi interior. Dame tu silencio fecundo. Introdúceme en tu divino recogimiento, pues es la mejor manera en que trabaja el Espíritu Santo. Yo también quiero, ser en ti, esa voz que grita en estos tiempos. San Juan Bautista, ruega por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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