MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 15/7/25
(Ex 2,1-15; Sal 68; Mt 11,20-24)
Lunes 15ª semana de tiempo ordinario
SAN BUENAVENTURA
Hoy, martes, semana 15ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria obligatoria de San Buenaventura. Italiano (1221-1274). A sus 18 años estando estudiando en París, ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos. Su nombre de Bautismo era Juan. El nombre religioso, Buenaventura. Con un destacado intelecto, profundizó en los estudios filosóficos, teológicos, llegando a ser catedrático.
Sus aportes intelectuales para la comprensión de nuestra fe, han sido reconocidos como monumentos de mística y sabiduría; tienen tanta dignidad, que podrían equipararse con la doctrina de Santo Tomás de Aquino. Entre sus obras científicas se destaca: “El itinerario de la mente hacia Dios”. También escribió una biografía de san Francisco de Asís, a quien llegó a conocer.
Fue elegido Ministro General de su Congregación franciscana, en un momento donde la Orden tenía serias crisis en su interior. Aquí están algunas de las palabras que dijo cuando asumió la tarea: “Reconozco perfectamente mi incapacidad… A pesar de mi poca inteligencia, de mi falta de experiencia en los negocios y de la repugnancia que siento por el cargo, no quiero seguir opuesto al deseo de mi familia religiosa… porque temo oponerme con ello a la voluntad de Dios… Tomaré sobre mis débiles hombros esa carga pesada, demasiado pesada para mí. Confío en que el cielo me ayudará y cuento con la ayuda de todos ustedes”.
Posteriormente, el Papa Gregorio X lo consagró obispo de Albano y Cardenal. Le asignó la tarea de organizar un Concilio; falleció en el transcurso de este, en el año 1274. Fue canonizado por el Papa Sixto IV. Más tarde será declarado Doctor Seráfico, ante la hondura mística de sus escritos; por esa contemplación privilegiada, que recuerdan los serafines, con acceso a misterios profundos de Dios.
Algunas de las frases más conocidas de Buenaventura: “El Espíritu Santo viene donde es amado, donde es invitado, donde es esperado”. “El hábito de hablar con Dios cambia la forma en que hablamos con las personas”. “El gozo espiritual es la mejor señal de que la gracia habita en el alma”. “No temen tanto los soldados un copioso ejército y de enemigos como teme el poder del infierno al oír el nombre de María”.
El evangelio del día de hoy, nos presenta el lamento de Jesús. Se aflige por las ciudades: Corozaín, Betsaida, y Cafarnaún. El fundamento de este pesar es porque en esos lugares se habían hecho milagros, se habían mostrado signos importantes y la gente no se convirtió, no se le movió el corazón, no se le despertó la conciencia.
Nuestras ciudades y pueblos actuales también serían como esas: Corozaín, Betsaida y Cafarnaún, cuando tenemos acceso a enseñanzas y señales divinas, pero no reaccionamos como el Espíritu Santo espera. En estos tiempos, la Palabra nos llega por numerosos canales, medios, formas, métodos… tenemos la vida de los santos y las santas, los testimonios de gente creyente, comprometida… tenemos los sacramentos, pautas espirituales a seguir… Todavía más, sabemos cómo Dios ha estado presente en nuestras vidas, cómo nos asiste; pero si no damos acogida a la conversión, al cambio, a la transformación interior, también provocamos el lamento de Jesús.
Esas ciudades han desperdiciado la gracia divina que, a criterios del Señor, hubiesen sido aprovechadas en lugares como Tiro y Sidón. Por eso, entre los cuestionamientos que hace Jesús a esas personas indiferentes a su presencia está el siguiente: “¿Piensas escalar el cielo?”. Tomemos esta pregunta para nosotros. Porque quien pretenda subir, sin haber adquirido, con gracia y esfuerzo, “su boleto”, lo van a devolver.
La primera lectura tomada del Éxodo, comienza a presentar la figura de Moisés. Desde su infancia, salvado de las aguas. En su juventud, saliendo de los muros del palacio, donde se deja herir por el sufrimiento de su propia gente. Dios lo soñó para mediar la salvación de su pueblo.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué es lo que más te ha impresionado sobre la vida de san Buenaventura? ¿Tú sientes, en tu corazón, el llamado a la santidad? ¿Tú sabías que la santidad es una vocación universal? ¿Tú reconoces la obra de Dios en tu vida, en tu familia, en la Iglesia, en la sociedad? ¿Lo que Dios te revela, te mueve a la conversión? ¿Tú eres de las personas que buscan escalar al cielo? Si no es al cielo, ¿a dónde quieres escalar? ¿Cómo refleja tu vida los deseos de tu corazón? ¿Tus deseos van por un lado, y tu vida por otro? ¿Tú estás aprovechando la gracia que Dios te regala? ¿Tú crees que Dios permitirá que su gracia se desperdicie? Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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