MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 24/7/25

Hoy, jueves, semana 16ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra la memoria de san Charbel. Nació en el Líbano en el año 1828, lugar elogiado en la Biblia por su hermosura natural. Su nombre de Bautismo fue Youssef. Perteneció a la Iglesia de Oriente, de rito maronita, en plena comunión con Roma. Es un ejemplo para todos, especialmente para quienes aman el silencio orante, la soledad habitada y el camino de perfección.

De familia campesina, Youssef, a la edad de 3 años, quedó huérfano de padre. Contó, posteriormente, con un padrastro espiritual. Le apasionaban las historias de ermitaños, a quienes tenía como superhéroes. Sin descuidar los deberes del campo, el tiempo libre de su infancia lo dedicó a hacer oración en una gruta. En la actualidad, esta gruta es un lugar de peregrinación llamado: “La cueva del santo”, ubicada en el Monasterio de San Marón, en el Líbano.

Queda evidente, que desde la niñez experimentó la vocación a la vida monástica. Sin embargo, por no contrariar a la familia, permaneció con esta llamada reprimida. Cierto día, antes del amanecer, respondió con fortaleza a la voz del Señor y, sin hablar con nadie, a la edad de 23 años, se marchó al monasterio. Allí estudió, se hizo sacerdote. Su nombre religioso fue: Charbel, que significa “La historia de Dios”. Duró 16 años siendo monje.

El llamado de Charbel, a vivir el silencio de Dios y la perfección del alma, fue progresivo. Decidió, finalmente, vivir la Regla de Ermitaños, en el desierto, desde la austeridad, ayunos, penitencias y plegarias. Murió en el año 1898. Sin embargo, tras su muerte, comenzó a divulgarse su nivel de santidad. Muchos testigos declararon que de su tumba brillaba una luz sobrenatural; cuando la abrieron, encontraron su cuerpo intacto. Sudaba una mezcla de sangre y agua; fenómeno que no desapareció hasta luego de ser canonizado. En el año 1950, en un lienzo, impregnaron su rostro; mediante este sucedieron numerosas sanaciones.

Pablo VI, canonizó a Charbel en el año 1977. De esta manera, los fundamentos del ecumenismo, plasmados en el Concilio Vaticano II comenzaron a quedar confirmados. El papa dijo del santo: “puede hacernos comprender, en un mundo fascinado por la comodidad y la riqueza, el gran valor de la pobreza, la penitencia, el ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios”.

Algunas frases del santo del día: “No comiences nada en la tierra si no tienes su fin en el cielo”; “No andes por un camino que no conduce al cielo”; “El lugar al que usted se sujeta es al que pertenecerá”; “Cada hombre es una llama, creada por nuestro Señor para iluminar al mundo. Todo hombre es una lámpara que Dios ha hecho para que resplandezca y alumbre”.

Las lecturas bíblicas del día también nos iluminan para seguir caminando en santidad. Para caminar en santidad, se nos invita, como al antiguo pueblo de Israel, a experimentar la presencia de Dios en el día a día. Él caminó junto a su pueblo en forma de nube. Hoy, son muchos los signos de su presencia, y de sus bendiciones. Reconocer a Dios presente es el comienzo de la vida de oración. Con razón invita el salmista a que le demos a Él gloria y alabanza por los siglos.

Las palabras del evangelio son para ti y para mí. Cuando los discípulos preguntaron a Jesús por qué hablaba a la gente en parábolas, Él respondió: “… porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender…”. Se denuncia, con este sentir, los corazones embotados, endurecidos, que no quieren convertirse. Contrariamente, quien es dócil, abierto al Espíritu Santo, escucha las parábolas, las entiende, las analiza, y las hace vida. El no entendimiento y la dureza interior están relacionados. Por eso, el Señor declara bienaventurada a la persona que, en lo práctico, se parece a Dios; Él tiene oído y escucha.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuál es la diferencia entre saber de la vida de los santos y querer ser santo? ¿Cuál es la diferencia entre querer ser santo y esforzarse por responder a la gracia de la santidad? De las cosas que vas emprendiendo en esta tierra, ¿cuáles están unidas con el cielo? ¿A qué lugar te estás sujetando, qué busca tu corazón? ¿Tú estás iluminando el mundo con la luz de Dios en ti? ¿Tú buscas el silencio interior? ¿Dónde está tu “cueva”, ese lugar especial, para entablar comunicación con Dios? Las palabras que el Señor te dirige: ¿tú las escuchas, las entiendes, intentas vivirla? ¿Qué tú entiendes por tener el corazón “embotado”? ¿Tú sientes la necesidad de conversión? ¿Tú sientes la dicha de poder escuchar a Dios? ¿Tú contemplas los signos de Dios acompañando tu caminar? ¿Tiene sentido, para ti, cultivar la virtud de la humildad, cuando el orgullo busca dominar al ser humano? ¿Qué supone para ti llevar una vida austera en un contexto de consumismo? ¿Por qué solo se llena de Dios un corazón vacío del mundo y de sí mismo?

San Charbel, ruega por nosotros.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

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Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

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