MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 1/8/25

Hoy, viernes, semana 17ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria de san Alfonso María de Ligorio. Nació en Nápoles, Italia, en el año 1696. De una familia noble, fue el mayor de 8 hijos. Su nombre de Bautismo, Alfonso, significa “valiente y noble”. Perteneciente a un hogar de consagrados. Además de su vocación sacerdotal, contó con dos hermanas monjas; un hermano monje benedictino, y otro, sacerdote diocesano.

A la edad de 16 años, ya había obtenido el título académico de “doctor en derecho”, civil y canónico. Dejó la abogacía a los 27 años, sin haber perdido un caso jurídico. El Señor lo sedujo a otro ejercicio, ahora para promover las “leyes de la santidad desde la vida en Cristo”. Fue ordenado sacerdote a los 30 años. En su afán por predicar el evangelio se le unieron más sacerdotes. Fundó la Congregación Santísimo Redentor, en el año 1732; hoy conocidos como “Los Redentoristas”, para propagar la doctrina salvadora del Señor. Más tarde, también se unirá la rama femenina de la obra.

En la labor misionera de san Alfonso, se destaca la predicación y la producción de obras escritas, sobre todo de moral y mariología. Entre sus estrategias pastorales se evidencian las llamadas “capillas vespertinas”. Eran pequeñas comunidades cristianas, en diversos barrios marginados, donde los moradores se reunían a meditar la Palabra. Estaban lideradas por catequistas que él había formado. Fue elegido obispo de Santa Águeda de los Godos. Años más tarde, renunció al cargo por enfermedad.

San Alfonso decía a los sacerdotes, a quienes veía como un signo de la misericordia divina: que ante el Sacramento de la Reconciliación tengan una actitud caritativa, comprensiva y dulce, para que los penitentes se sientan acompañados y animados a vivir en gracia. A todos los cristianos, les concientizaba de la necesidad de oración, para hacer la voluntad de Dios, y favorecer el camino de santidad.

Entre las frases del santo se destacan: “Dios no niega a nadie la gracia de la oración”, “Quien reza se salvará”, “Toda la santidad y la perfección del alma consiste en el amor a Jesucristo”, “Los polluelos de golondrinas no hacen más que gritar, buscando ayuda y comida en sus madres. Igualmente nosotros debemos gritar siempre, pidiendo ayuda a Dios, para evitar la muerte y el pecado, para avanzar en su santo amor”. Alfonso murió en 1787, casi a los 90 años, luego de indecibles sufrimientos. Fue canonizado por Gregorio XVI en 1839. Pío IX lo reconoció como Doctor de la Iglesia en 1871. Pío XII lo constituyó Patrono de los Confesores y Moralistas en el año 1950.

Las lecturas del día nos iluminan y nos instruyen para que cada uno de nosotros podamos seguir el ejemplo de los santos y las santas; caminando en gracia hacia la patria celestial.

En el libro del Levítico se registra el deseo de Dios para su pueblo. Pidió a Moisés que este, en medio de sus jornadas laborales, hiciera pausas necesarias para, en comunidad, celebrar y festejar la fe. En la actualidad, nosotros también, cada domingo, tenemos la oportunidad de vivenciar la celebración eucarística. La Eucaristía bien vivida, es fuente imprescindible de santidad. La Eucaristía se extiende a la vida. Salimos del templo, pero transformados en hostias vivas, para esparcir la presencia de Cristo con el testimonio. El Salmo 80 nos invita a cantar para el Señor. Al entonar para Él, uno aprende a salir del propio ombligo; dirigirle la mirada es el primer paso hacia la santidad.

El evangelio nos habla del detalle de Jesús para predicar en Nazaret, donde se había criado. La gente, admirada, se preguntaba de dónde le vendría esa sabiduría. No estaban acostumbrados a reconocer “la santidad del vecino de la puerta de al lado”. En este caso, el vecino era “el hijo de María y José”. A pesar del rechazo, Jesús no se intimidó. No respondió a las expectativas externas, sino a las de Dios. Tú y yo, si seguimos el llamado a la santidad, hemos de vencer los prejuicios, las tachaduras colocadas. Es necesario dar el salto al plan de Dios. No hay un santo, una santa, que no haya abrazado, en el Espíritu Santo, la valentía de la autenticidad.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cómo está tu vida sacramental? ¿Le has pedido al Señor que te muestre el valor de la Santa Eucaristía? ¿Tú sabías que el Sacramento de la Penitencia te sana las heridas del alma? ¿Tú sabías que los rechazos, los desprecios, que llegan sin buscarlos, te hacen afianzar más en Dios, y por eso han de agradecerse? ¿Tú quieres los aplausos de Dios o los aplausos de la gente? ¿Quién te está aplaudiendo en este momento? ¿Tú sabías que los aplausos de Dios algunas veces no se escuchan? ¿Tú reconoces la santidad de tus vecinos, de tus vecinas? ¿En qué situaciones descubres que te falta la fe? ¿Tú sabes que la fe crece con la oración? ¿Si no estás invirtiendo en la oración, te quejarás de la falta de fe? ¿Tú estás queriendo, en este momento, conocer sobre los santos, o ser santo, santa? ¿Cómo está tu relación contigo, con Dios, con los demás, con la naturaleza? Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

 

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario