MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 14/8/25
(Js 3,7-11.13-17;Sal 113; Mt 18,21_19,1)
Jueves XX del Tiempo Ordinario.
SAN MAXIMILIANO KOLBE.
Hoy, jueves, semana 19ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria de san Maximiliano Kolbe. Meditemos sobre su vida. Nació en Polonia en 1894. Su padre, alemán; su madre, polaca. El nombre bautismal fue Raimundo. En su niñez, la madre, corrigiéndolo, le dijo: “¿hijo, qué será de ti?”. Esta frase le marcó. Resolvió hacerle la pregunta a la Virgen María: “¿qué será de mí?”; y así comenzó, desde niño, una sólida relación, devoción, entre él y la Inmaculada.
Ingresó en la Orden franciscana, donde recibió el nombre de Maximiliano, un mártir. Estudió en Roma, filosofía y teología. Fue ordenado sacerdote en 1918. No se desempeñó en la predicación ni en la enseñanza, debido a que padecía de tuberculosis. Fundó, con permiso de sus superiores, un movimiento mariano internacional: “Milicia de la Inmaculada”. También fundó la “Ciudad de María”, en Varsovia, compuesta por un seminario, un monasterio, una editorial, y una radio. Desde ahí se divulgaba un pequeño periódico titulado “El caballero de la Inmaculada”, que alcanzó la impresión de millones de ejemplares. Extendió la misión en lugares como Japón y la India. Regresó a su país por deterioro de salud.
Estalló la II guerra mundial. Se fortificó la invasión nazi. En solidaridad con el pueblo judío, el padre Kolbe se negó a obtener la ciudadanía alemana. Fue encarcelado, definitivamente, en un campo de concentración, en Polonia, en el año 1941. Su trabajo era transportar los cadáveres al crematorio. Por su dignidad y testimonio sacerdotal, los otros prisioneros sentían fortaleza. Cierto día, uno de ellos escapó y, como represalia, los verdugos escogieron 10 cautivos para darle muerte; entre estos estaba un joven, esposo y padre, quien suplicó. Maximiliano se ofreció, en su lugar. Fueron llevados a la llamada “celda del hambre”. Dos semanas después, quienes no habían fallecido, le ayudaron a morir; fue el caso del sacerdote. Sus últimas palabras fueron: “¡Ave María!”.
El papa san Juan Pablo II lo canonizó en el año 1982. Citó la frase del evangelio: “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Jn 15,13). En la celebración estuvo presente Franz, el prisionero que 41 años antes había sido sustituido por padre Kolbe. El 14 de julio del 2016, el papa Francisco visitó “la celda del hambre” donde fue encarcelado.
Las lecturas de este día nos impresionan al ver los diversos métodos, las virtudes y las gracias con las cuales el Señor conduce y adorna a sus elegidos. Es lo que sucedió con Josué, quien recibió del Señor estas palabras: “Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés”. Esta presencia especial, divina, sobre personas escogidas, siempre está en función del bien del pueblo de Dios. La gracia de Dios en un instrumento hace que muchos alcancen el cielo, la tierra prometida.
El Salmo del día nos invita a entonar un “¡aleluya!”, a las proezas del Señor en nuestras vidas. La santidad comienza releyendo la historia con los ojos de la fe; tomando conciencia de que Dios camina a nuestro lado, rescatándonos del peligro; haciéndonos participar en su proyecto de salvación.
La santidad parece ser más atractiva leída en libros, que vivida en combate. Para alcanzarla, es necesario migrar del propio querer al querer de Jesús, hasta llegar a ser una sola voluntad. La pregunta de Pedro a Jesús, en el evangelio: “¿Cuántas veces tengo que perdonar?”, el Señor responde con una parábola. Ante el empleado perdonado por el rey, que se negó a perdonar a su compañero, queda abierto para nosotros un examen de conciencia: “¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. En síntesis, quien recibe misericordia, está llamado a ser misericordioso con los demás.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué es lo que más te ha impresionado de la vida del padre Maximiliano? ¿La gracia, los dones, que Dios ha confiado en ti, han sido fecundos? ¿Por qué, desde su enfermedad, el padre Maximiliano creó nuevos métodos de evangelización? ¿Qué te pareció el relevo de Moisés? ¿Tú vas entrenando a nuevos “Josué” para cuando no estés presente? ¿Te has planteado la posibilidad de no entrar a la tierra prometida? ¿Tú quieres ser santo, ser santa, pero te cuesta perdonar? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar por la gracia de la santidad? ¿Por qué el resentimiento distrae, ocupa espacio, y te cierra el paso a la tierra prometida? ¿Recuerda todo lo que el Señor ha hecho por ti? ¿Estás siendo bueno, buena, con los demás, así como el Señor ha sido contigo?
Hacemos oración con algunas frases de san Maximiliano: “La vida es breve… se vive una sola vez. Es necesario ser santos no a medias, sino totalmente para gloria de la Inmaculada y mayor gloria de Dios”; “La cruz es escuela del amor”; “Con la ayuda de la Inmaculada podemos alcanzar la santidad heroica”; “Nunca tengas miedo de amar demasiado a la Virgen; nunca podrás quererla más que Jesús”; “Señora mía, Reina mía, Madre mía, has mantenido tu palabra, para esta hora he nacido”. San Maximiliano Kolbe, ruega por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

