MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 25/8/25
(1Tes 1,1-5.8b-10;Sal 149; Mt 23,13-22)
Lunes XXI del Tiempo Ordinario.
SAN JOSÉ DE CALASANZ
Hoy, lunes, semana 21ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria de dos santos: san Luis de Francia, y san José de Calasanz. Le daremos, en esta meditación, prioridad a Calasanz, para conocer más sobre el patrón de numerosas escuelas extendidas por nuestros pueblos.
José de Calasanz, de nacionalidad española, nació en el año 1557. Siendo sacerdote, fue a Roma para resolver asuntos correspondientes. Se hospedó en casa de un amigo, y allí se convirtió en tutor docente de unos pequeños. En sus caminatas observó niños y niñas pobres, en las calles, sin acceso a la formación cualificada; en la época, solo la tenían las personas pudientes. Fue así cuando él, siendo sacerdote, y residiendo posteriormente en una parroquia popular en Roma, inició a impartir clases gratuitas, personalmente, en la oficina parroquial.
Le conmovía, a José, el contraste educativo entre niños pobres y niños ricos. Inspirado en el Señor, alquiló varias habitaciones para la docencia. Abrió una pequeña escuela. No tuvo, en un primer momento, las ayudas necesarias; pero siempre le asistió la divina providencia. Mediante la enseñanza completa y permanente, rescataba a los pequeños. Por el crecimiento de la obra, se fueron sumando otros sacerdotes. Esta sería la simiente de una congregación religiosa, fundada por él; hoy conocida como Padres Escolapios; dedicados a la enseñanza. Se incorporaron bienhechores que apoyaron la obra. Surgió, con la inspirada iniciativa, la primera escuela gratuita de Europa para jovencitos de escasos recursos.
Calasanz consideraba la educación como un derecho fundamental. Integrar a los pobres en un buen sistema educativo, no era, para él, solo un acto de caridad, sino un acto de justicia social. Entre sus criterios se lee: “Si desde la infancia, el niño es imbuido en la piedad y en las letras, ha de preverse un feliz transcurso de su vida entera”. Deseaba ardientemente que ningún pequeño se quedara sin estudiar. Promovió así el respeto a la personalidad de cada niño, en el que reconocía la viva imagen de Cristo.
Al servicio de la enseñanza, José Calasanz le llamó “ministerio”. Para él, es una misión y no un empleo, servir al Señor mediante la educación a los pequeños; forma de asegurar sus valores cristianos. De esta manera, los docentes podían ser como “escaleras” para que ellos alcancen la vida eterna. Los profesores serían, a su criterio, los ángeles custodios. Debían estar dotados de una gran caridad, humildad, paciencia sin límites, y un trato amable. Recomendaba a los maestros, vivir muy unidos a Cristo para ser fieles a la tarea asumida.
No le faltaron, al padre Calasanz, personas envidiosas que le hicieron mucho daño. Comenzaron a desprestigiar la obra del Señor en sus manos. Sus contrarios no admitían que niños pobres tuvieran la misma dignidad educativa de los pudientes. Las calumnias afectaron el proyecto, pero no detuvieron la misión. José murió fatigado en su cuerpo y en su espíritu en el año 1648. Luego de su muerte, la obra siguió floreciendo. Hoy sus escuelas están extendidas por diversos continentes. Fue canonizado por el papa Clemente XIII en 1767. En 1948, el papa Pío XII lo proclamó patrono universal de todas las escuelas cristianas populares.
Las lecturas del día, en esta misma línea de reflexión, nos presentan métodos evangelizadores. En la primera Carta a los Tesalonicenses, Pablo, Silvano y Timoteo escriben a los cristianos, saludando y animándoles a perseverar en la fe, el amor y la esperanza en Jesucristo. Recuerda la actitud de los buenos pastores, dando seguimiento a sus ovejas. En el evangelio, el Señor cuestiona a los escribas y fariseos. Ellos, en la sociedad de la época, eran los más formados en contenidos, pero sus enseñanzas no estaban unidas a la misericordia. Como resultado, estando ciegos en el amor, se distanciaban del Reino de Dios anunciado por Jesús; hacían, a su vez, que los demás se extraviasen.
Preguntas que llevan al silencio: nuestras escuelas ¿están garantizando los valores humanos y cristianos? ¿Cómo está la fe de nuestros docentes? ¿Por qué eres docente? ¿Luego de los horarios establecidos, sigues siendo, con el testimonio, maestro, maestra? ¿Qué estás sembrando en las personas encomendadas a tus cuidados? ¿Qué dicen de ti, los que estudiaron contigo?¿Los estudiantes quisieran tenerte, nuevamente, como docente? ¿Cómo te sitúas ante estudiantes vulnerables? ¿Qué provoca en ti que otros pequeños no tengan acceso a la educación?¿Te sigues formando, porque muchas personas necesitan de ti? ¿Cómo vas formando la conciencia en el uso de las redes y la inteligencia artificial? ¿Eres, como docente, “ángel custodio” para tus estudiantes? ¿Cómo llegó un estudiante a tus manos y cómo se marcha? ¿Das la milla extra en tus labores, porque te apasiona educar? ¿Qué te han enseñado tus estudiantes? ¿Cómo está tu paciencia, tu ternura y tu caridad? ¿Cuál ha sido el maestro o la maestra que mayor bien ha hecho a tu vida? ¿Estás haciendo lo mismo con los demás?
Hagamos oración con dos frases de san José de Calasanz: “Quien se da a sí mismo, ha dado cuanto podía dar”; “Nada le has dado a Cristo, si no le diste tu corazón”. San José de Calasanz, ruega por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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