MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 16/9/25

Hoy, martes, semana 24ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria obligatoria de san Cornelio, papa; y san Cipriano, obispo. Ambos fueron contemporáneos. Cornelio (251-253) fue elegido papa, cuando la sede había estado desocupada debido a las persecuciones de los cristianos. Se destacó por abrir las puertas de la Iglesia a los gentiles. Rápidamente se levantaron las oposiciones. Fue encarcelado. Murió en prisión. Fue sepultado en las catacumbas de san Calixto.

San Cipriano (200-258), de Cartago, África. Convertido al cristianismo. Destacado por su intelectualidad. Fue ordenado sacerdote, y luego ordenado obispo. Sostuvo correspondencias escritas con el papa Cornelio. Le planteaba la reconciliación, sin duras penitencias, para cristianos que, por temor a las persecuciones, habían abandonado la fe, y experimentado el arrepentimiento. Fue arrestado, torturado y ejecutado. Se destacó por la defensa de la caridad y la unidad de la Iglesia.

Con estos ejemplos de autoridades eclesiásticas, mártires, en el trasfondo, nos acercamos al conjunto de las lecturas del día. En la primera carta de Pablo a Timoteo, el apóstol comienza describiendo el perfil para quien aspire a ser obispo. También se describe el perfil del diácono. Nosotros, hoy, podemos extender dichos criterios para todos los bautizados, hombres o mujeres, que aspiren o estén integrados, como líderes, en cualquier movimiento o ministerio dentro de la Iglesia.

Una persona que desee estar, o ya está, al frente de un grupo, ha de estar preparado para dar la cara por Cristo. El fin de estas medidas es que el evangelio no sea lastimado. Porque si la vida va por un lado, y el cargo y la enseñanza por otro, la gente no cree, se enfría su fe, y termina dispersa. El testimonio es fundamental para garantizar una eficaz evangelización.

En ningún momento se cuestionan las aspiraciones; pero el colador, ante las exigencias, desenmascara todo. El listado de criterios para la elección se puede clasificar en dos renglones; uno vinculado a la persona aspirante o en desempeño del rol. De manera que su dimensión humana sea equilibrada e íntegra. Seguidamente, se plantean exigencias asociadas a las relaciones interpersonales. Se vislumbra el «don de gente» que ha de tener. Así será capaz de armonizar e integrar a todos en el Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. En ninguno de los casos puede faltar, la fe madura y probada de los servidores y las servidoras del Señor.

Es hermosa la iluminación del salmo del día. En la voz del salmista podemos identificar como las personas creyentes, no se intimidan ante las exigencias del evangelio. Por eso dice el orante: “Yo voy a cantar la bondad y la justicia…”. Para Dios es la música de sus artistas, las vidas de quienes le aman. Quien ama al Señor, no vive la coherencia como un esfuerzo, sino como un deleite. Porque la fidelidad es su recreo y su gozo. La vida con olor a evangelio es la música que el fiel toca para el Señor. El salmista compromete su vida: “Andaré con rectitud dentro de mi casa; no pondré mis ojos en intenciones viles”. Expresiones como estas son propias de quien sabe la opción que ha hecho. Y aunque tenga provocaciones tentadoras, se sostiene en el Señor.

El evangelio es una bella escuela de compasión; se nos presenta para ti y para mí. Nos dice cómo ha de ser nuestra presencia, no solo en la Iglesia, sino en la sociedad. Jesús iba de camino a una ciudad llamada Naín, cuando sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre viuda. Las palabras que el Señor le dirigió a ella fueron: “no llores”. Luego, al acercarse al ataúd, lo tocó y dijo: “¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuáles son tus aspiraciones? ¿De dónde nacen esas aspiraciones? ¿Tú esperas que te elijan para algún cargo? ¿Te propones? ¿Lo gestionas tú mismo subterráneamente? ¿Te toma, la elección, de sincera sorpresa?¿De qué le sirve a alguien un puesto si le falta la gracia de Dios?¿Tú sabías que el Señor es muy exigente? ¿Tú sabías que la buena semilla florece donde la siembran? ¿Por qué hay gente que termina su rol, su gestión, y continúa con autoridad? ¿Qué aprendes de Jesús? ¿En tu gestión, cuántos corazones han sido consolados? ¿Te has detenido ante el dolor de la otra persona? ¿A cuántas personas has levantado de “ataúdes existenciales”? ¿Por dónde pasas, las personas quedan dando gloria a Dios? ¿Dónde están los profetas? ¿Tu presencia, en la comunidad, es visita de Dios? ¿Entregarías tu vida, por Cristo, hasta la cruz?¿Qué noticias se están divulgando de ti? San Cornelio y san Cipriano, rueguen por nosotros..

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

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Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

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