MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 14/10/25
(Rom 1,16-25; Sal 18; Lc 11,37-41)
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario..
PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN
Hoy, martes, semana 28a del Tiempo Ordinario, el Evangelio nos relata que, en cierta ocasión, después de que Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer en su casa. Es un detalle importante. Quizás buscó ahondar en la manera de pensar de Jesús, con intenciones torcidas. Pero el Señor no sintió miedo. Aceptó la invitación. Entró y se puso a la mesa. Imaginamos la mirada del fariseo puesta en Él, en cada movimiento; atento a sus gestos y su postura. Fue así cuando se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer.
¿Será que Jesús no usaba lavarse las manos antes de comer? ¿No sería que recurrió al punto de partida para una buena enseñanza? Con la intención de entrar en casa de un fariseo, el Señor no tenía como propósito alimentarse, sino “dar de comer” palabras de vida a todos los comensales. Por eso se entiende que Jesús haya pasado por alto un detalle tan importante para el mundo fariseo.
Luego del asombro fariseo vino la enseñanza de Jesús: “Ustedes limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosan de robos y maldades”. En la tradición de la Iglesia, la limpieza exterior del plato está relacionada con los cuidados corporales en la persona. Mientras que limpieza interior se refiere a la purificación del corazón. Aunque parezca caduco o pasado de moda, ese lenguaje sigue hablándonos con fuerza en nuestro presente.
En esta sociedad que promueve y cuida -a veces con exageración- la apariencia, las palabras de Jesús siguen siendo oportunas. Podemos sorprendernos a nosotros mismos preocupados por cómo nos vemos por fuera, por cómo nos quedan las cosas, por lo que los demás opinan de nuestro aspecto. Se hacen evidentes nuestras dependencias del “qué dirán”. Sin embargo, bastaría una sencilla mirada hacia dentro para descubrir cómo está el interior: eso que, supuestamente, no se ve. Porque, al final, siempre -de alguna manera- terminamos exponiendo externamente lo que llevamos dentro.
Una apariencia refinada puede quedar contradicha por una actitud, una palabra, un gesto, una simple respuesta. Lo que nos habita por dentro no se puede fingir ni disimular. En el pasaje, el Señor no está promoviendo que se suspenda el lavado de las manos antes de comer; lo que enseña es que no nos aferremos a los ritos externos descuidando el corazón.
Lo verdaderamente importante es que no se instalen polillas en el alma. Porque esa sería la vía para llenarnos -como dice Jesús- de engaños y maldades. Los fariseos, que se consideraban sabios, al vivir en hipocresía, terminaron cayendo en la necedad.
Jesús resume su enseñanza con una invitación clara: dar limosna de lo que llevamos dentro. Esto significa que las ofrendas verdaderamente agradables y dignas ante los ojos de Dios son aquellas que brotan de un corazón en estado de gracia, con recta intención y movido por la caridad. Si el interior está sucio o contaminado, también lo estará nuestra entrega: será mediocre, interesada y carente de autenticidad. Porque lo que ofrecemos externamente siempre refleja, de algún modo, la condición de nuestro corazón.
La enseñanza del Señor es iluminada con la primera lectura, donde el apóstol Pablo asegura a los cristianos que él no se avergüenza del evangelio; porque este es necesario para toda la humanidad. No puede abochornarse de aquello que los demás necesitan para su salvación. El evangelio expresa el sentir, el pensamiento de Dios, mediante la Palabra del Hijo. Ahí tenemos la fuente del conocimiento.
En este sentido, Pablo recuerda que “el justo vivirá por su fe”. Necesitamos creer en la Palabra de vida eterna que la Iglesia nos administra cada día. Cada mañana se nos ofrece el camino que conduce al cielo, junto con las pautas para peregrinar unidos en esta tierra. Este camino nos invita a despojarnos de vanidades, apariencias y pretensiones superficiales. No se nos ocultan las consecuencias de conocer la verdad, ignorarla, descartarla o dejarla de lado. El apóstol denuncia a quienes se atreven a abandonar a Dios para caer en la idolatría, adorando dioses falsos. Como consecuencia, abrazan la corrupción tanto del interior como del exterior.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuánto tiempo pasas frente al espejo?, ¿cuántos espejos hay en tu casa?, ¿por qué le pones filtro a tu foto de WhatsApp?, ¿cada cuánto cambias tu foto de perfil?, ¿qué buscas comunicar a través de ella?, ¿qué sientes cuando cambias tu perfil para impactar… y nadie te dice nada?, ¿cuántos problemas has provocado con dichas divulgaciones?, ¿por qué la gente necesita divulgar sus logros, sus vestuarios, sus posturas?, ¿te esfuerzas por estar combinado o combinada externamente, aunque la ropa te incomode?, ¿sabías que mientras limpias tu casa y ordenas tu armario, puedes estar liberando tu interior?, ¿sabías que la apariencia termina manifestando lo que llevamos dentro?, ¿conoces esta expresión de san Agustín: “que tu gracia sea mi belleza”?
Señor, enséñame a valorar lo eterno, la santidad a la que nos llamas, esa santidad que es purificación del corazón mediante tu presencia, que nace del deseo pleno de ser tus hijos y tus hijas. No quiero vivir de apariencias; prefiero vivir para ti, agradarte a ti, amarte a ti, y en ti, amar todo aquello que tú amas. Quiero servir en tu nombre, Señor. Dame gusto por lo auténtico, por lo verdadero, por lo real. Porque una vez que experimente el agua pura, ya no querré sorbos superficiales que inflamen el alma de orgullo o vanidad. Aquí te entrego el único corazón que tengo, para que lo llenes de ti, y que todas mis ofrendas lleven impregnada tu divina caridad.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC


