MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 24/10/25
(Rom 7,18-25ª; Sal 118; Lc 12,54-59)
XXIX Viernes del Tiempo Ordinario.
SAN ANTONIO MARÍA CLARET
Hoy, viernes, semana 29ª del Tiempo Ordinario, la Iglesia hace memoria libre de san Antonio María Claret (1807-1870), español. En el año 1851 el papa Pío IX lo nombró arzobispo de Santiago de Cuba, donde se destacó por su celo apostólico y su extraordinaria reforma pastoral. Los frutos de su fecunda gestión fueron admirados por muchas personas, pero al mismo tiempo, suscitaron una fuerte oposición. Se registran 15 intentos de asesinato contra su vida.
Cuando le reclamaron en España, en 1857, regresó. Pero ahora con más fervor y pasión misionera. Se dedicó a las misiones y a consolidar una nueva fundación: Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María», comúnmente conocidos como “Misioneros Claretianos”. También estará a cargo de la rama femenina: “Misioneras Claretianas”. El lema de este carisma será: “El amor de Cristo nos impulsa”.
Antonio Claret dejó un legado de numerosas obras de perfil apostólico, así como una amplia producción de escritos y reflexiones. Falleció el 24 de octubre de 1870. Fue canonizado por el papa Pío XII el 7 de mayo de 1950. En el rito de canonización dijo de él:
“Modesto en apariencia, pero capaz de imponer respeto a los grandes de la tierra; fuerte en carácter, sin embargo, dotado de la suave dulzura de quien ha probado la austeridad y la penitencia; siempre en presencia de Dios, incluso en medio de una prodigiosa actividad exterior; calumniado y admirado, celebrado y perseguido. Y, por encima de tantas maravillas, resalta como luz su gran devoción a la Madre de Dios”.
Los Misioneros Claretianos sufrieron una dura persecución durante la Guerra Civil Española, en la cual 271 de ellos entregaron su vida como mártires de la fe. Sobre este testimonio, recomiendo la película “Un Dios prohibido”, disponible en internet, que narra el martirio de 51 miembros de la comunidad en Barbastro, Huesca, en 1936. La obra se inspira principalmente en los escritos que dejaron quienes vivieron aquella experiencia. Es una película que fortalece la fe y anima a asumir con seriedad el seguimiento de Cristo. Conmueve especialmente el testimonio de aquellos jóvenes seminaristas, que nos recuerdan el valor de la autenticidad vocacional, la certeza de la vida eterna, la comunión de los santos y la honestidad espiritual.
Las lecturas de este día nos iluminan para avanzar con paso firme en el camino de la santidad, sostenidos por el mismo fuego -el fuego del Espíritu Santo- que ha acompañado a los santos y mártires de todos los tiempos, del ayer, del hoy y del mañana.
San Pablo, por así decir, acude en nuestro auxilio en la carta a los Romanos, en favor de todos los que nos reconocemos débiles y experimentamos la fragilidad de nuestra carne. Él mismo confiesa: “Querer lo bueno lo tengo a mano, pero el hacerlo no. Con estas palabras denuncia el pecado que lo habita, pero al mismo tiempo deja entrever la acción del Espíritu Santo. El Apóstol, en medio de sus fatigas misioneras, libra un combate interior, un conflicto profundo: descubre que por sí solo no puede.
La gracia no se alcanza únicamente con el esfuerzo humano; por eso esa lucha interior también la conocemos tú y yo en nuestra propia vida. Sin embargo, este combate del corazón no es lo que debe prevalecer. El mismo Pablo, al preguntarse: “¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte?”, nos ofrece la respuesta: “Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Y este Salvador se convierte en destinatario de nuestra eterna gratitud.
En el Evangelio, el Señor desenmascara la hipocresía de quienes se jactan de interpretar los signos de la naturaleza, pero permanecen ciegos para reconocer al que está en medio de ellos: el Hijo de Dios.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Cómo se encuentra tu interior en este momento? ¿Te reconoces como alguien que ha logrado integrar las distintas dimensiones de tu vida, o percibes todavía cierta dispersión? ¿Estás aprovechando el tiempo para unificarte internamente? ¿Eres capaz de interpretar y discernir los signos de los tiempos?
¿Cómo percibes la llegada del tiempo de Dios en tu vida? ¿Sabes cerrar capítulos y abrir nuevos párrafos en tu propia historia? ¿Qué situaciones necesitas ordenar, corregir o superar antes del encuentro definitivo con el Señor? ¿Crees que aún falta mucho para ese momento, o has considerado que quizá, de repente, no haya más tiempo? ¿Cuándo comenzarás a obedecer las señales que el Señor te da, esas señales que siempre están vinculadas a la santidad y a la justicia?
Hagamos oración con algunas frases del santo del día: “No puedo resistir los impulsos interiores que me llaman a salvar almas. ¡Tengo sed de derramar mi sangre por Cristo!”, “Evita el orgullo, porque es peor que el hambre, la sed y el frío”, “La respuesta mansa y humilde rompe la ira, las palabras duras provocan el furor”, “Saca de tu corazón toda soberbia, que es raíz y principio de todos los pecados”, “Debes mirar e imitar continuamente la humildad y la mansedumbre de Jesús; la humildad es el fundamento de todas las virtudes; y como se cae un edificio alto sin cimientos, así también ustedes si no son humildes”. San Antonio María Claret, ruega por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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