MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 25/11/25
(Dn 2,31-45; Sal/Dn 3,57-61;Lc 21,5-11)
XXXIV Martes del Tiempo Ordinario
SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA
Hoy, martes de la semana XXXIV del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra la memoria de santa Catalina de Alejandría, nacida a finales del siglo III en una familia noble; su conversión al cristianismo provino de un sueño con Jesús, y desde entonces, luego de ser bautizada, profundizó en las enseñanzas del evangelio.
Desde pequeña se distinguió por una inteligencia poco común. Siendo joven, iluminaba con su elocuencia unida a la sabiduría nacida de su intimidad con Cristo, lo que le dio consistencia espiritual y una fe inquebrantable.
En aquel tiempo Maximino, gobernador de Egipto y Siria, desató una gran persecución contra los cristianos entre los años 305 y 313; al saber de ella, un día en que se negó a adorar a los dioses, la expuso ante maestros y filósofos para debatir, pero ni él mismo pudo dominar su firmeza, y muchos de aquellos notables, sin argumentos, terminaron abrazando la fe.
Fruto de las evidencias de su brillantez intelectual y sapiencial, Catalina de Alejandría fue condenada por la defensa que hizo de Jesucristo y de su Divinidad; intentaron eliminarla atándola de espaldas a una rueda que harían rodar sobre un carril, pero al romperse dicha rueda procedieron a su decapitación; en la actualidad es reconocida como patrona de las solteras, las estudiantes, los filósofos y de los oficios vinculados al uso de las ruedas.
La primera lectura de este día, tomada del libro de Daniel, nos presenta a este joven valiente y escogido de Dios interpretando una visión del rey Nabucodonosor. Como profeta verdadero no dijo lo que el rey quiso escuchar, sino la verdad que el Señor le reveló. Daniel fue fiel al mensaje y al mismo Dios, y con paz y serenidad aseguró al rey que su gran dominio sería sustituido por poderes terrenales; expuso cómo esos imperios eran transitorios, con apariencia resistente pero de naturaleza frágil, destinados a la destrucción, y anunció a su vez un Reino que nunca tendrá fin, el Reino de Dios.
En el Evangelio se nos invita a meditar en el pasaje donde muchos admiraban la belleza del templo por la calidad de sus piedras y exvotos; allí mismo Jesús dejó una enseñanza clara: “Esto que contemplan, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”.
Hoy, 25 de noviembre, la Iglesia y el mundo conmemoran el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, establecido por la ONU en memoria de las Hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, de República Dominicana; ellas fueron conocidas como “Las Mariposas”, nombre clandestino con el que se identificaban en la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Las Hermanas Mirabal se opusieron al régimen dictatorial y, por sus acciones políticas, fueron constantemente asediadas y encarceladas; finalmente, el 25 de noviembre de 1960, fueron asesinadas, convirtiéndose en símbolo de valentía, resistencia y dignidad frente a la violencia y la opresión.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué opinión te merece el hecho de que todavía hoy tantas personas sigan siendo martirizadas por la fe? ¿Cuáles son los mecanismos actuales de violencia contra la mujer? ¿Por qué la educación y la formación integral previenen la violencia? ¿Existen en ti rasgos de violencia y cómo se reflejan en tus relaciones interpersonales? ¿Qué origina la violencia y cómo podemos llegar a ser personas artesanas de paz? ¿Qué estás sembrando en tu corazón, en tu familia, en tu comunidad y en la sociedad? ¿Qué significa tener convencimientos honestos y cuáles son sus consecuencias? ¿Por qué hay personas que pasan, pero siempre permanecen? ¿Qué tú estás sembrando en esta historia?
Señor, en este día queremos presentarte a todas las mujeres del mundo que son víctimas de violencia, especialmente a las más vulnerables, a las niñas y a las adolescentes. Concédenos, como personas adultas, hombres y mujeres, la gracia de promover conciencia ciudadana y valores humanos y cristianos que fomenten una cultura de amor y de paz. Señor, que se detengan en la puerta de nuestros corazones, de nuestras familias y de nuestras comunidades aquellas incidencias que lastimen las enseñanzas del Evangelio. Haz que podamos ser, en el mundo de hoy, sal y luz. Danos una fe inquebrantable, sabiduría, astucia y prudencia, y que en medio de tantas corrientes aparentemente avasalladoras sigamos apostando, invirtiendo y sirviendo a tu Reino, el Reino que no tendrá fin.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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