MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 21/3/25
(Gn 37,3-4.12-13a-17b-28; Sal 104; Mt 21,33-34.45-46)
Viernes II de Cuaresma
EL SOÑADOR Y EL HEREDERO
Hoy, viernes, semana 2ª de Cuaresma, el libro del Génesis nos introduce en la historia de José, condenado por sus hermanos. El evangelio narra la parábola de los viñadores homicidas, quienes condenaron a muerte al heredero de la viña para quedarse con ella. Meditemos en esas dos narraciones, al tiempo de situarnos y tomar postura para identificar dónde nos reflejamos.
José era identificado como el preferido de su padre Jacob; tenía predilección por él. Lo había distinguido con una “túnica con mangas”. Pero, a su vez, había sido agraciado con el don de interpretar los sueños. De Jesús, en el Nuevo Testamento, el mismo Padre dirá que es su Hijo amado, en quien se complace. Esas realidades no fueron asumidas, ni por los hermanos de José, ni por los labradores de la parábola, quienes identificaron en el heredero de la viña una amenaza.
José quiso estar con sus hermanos, los buscaba. El padre Jacob lo envía para que esté con ellos. José se expresaba entre los suyos con mucha inocencia y sinceridad. Sin embargo, la mayoría de ellos le repudiaban. El sentimiento negativo contra José comenzó con la envidia y terminó en el odio. Del odio brotó la maquinación contra su vida, para desaparecerlo, y quitárselo a su padre, sin tener en cuenta el sufrimiento que causarían.
En la parábola, el propietario de la viña, fue mandando criados a buscar los frutos correspondientes. Pero, quienes la tenían en manos, se llenaron de egoísmo y terminaron siendo ladrones. Se quisieron apropiar de lo ajeno, hasta tal punto de eliminar a los verdaderos y fieles criados, quienes buscaban los intereses del dueño de la viña; estos eran los profetas, los hombres y las mujeres de Dios.
Esos arrendatarios perversos, de la parábola, son los mismos sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a quienes Jesús les narró la historia. Ellos fueron los que se empecinaron contra Él y buscaban la manera de eliminarlo. Mientras el dueño de la viña pensaba que su Hijo sí sería respetado, contrariamente, fue más odiado. Consideraron que asesinando al heredero, se quedarían con todo de una vez. No midieron el sufrimiento que provocarían al Padre, tampoco tuvieron en cuenta la interrupción del proyecto de salvación, sencillamente, se dieron la tarea de acabar con Él.
A José lo metieron en un pozo seco. Luego terminó vendido por veinte monedas. No se dieron cuenta los hermanos, que sus maquinaciones se transformarán en bendición. Sus enemigos fueron sus promotores sin saberlo. Lo hicieron caminar lejos, sin imaginar que se estaba consolidando la historia de salvación.
Entre engaños, éxitos, trampas y cárcel, la gracia de Dios, siempre le acompañaba. José nunca albergó rencor ni deseos de venganza en su corazón. Contrariamente, se mantuvo fiel a sus principios, a sus valores, a sus convicciones. Como es sabido, lo que Dios quiere lo hace. Sin importar qué tan seco, profundo y oscuro sea el pozo donde te tengan sometido, Él rescata tu vida de la fosa y te coloca en el lugar indicado; allí donde puedas ser útil instrumento de su amor y misericordia. Como bien dice el salmo del día, el Señor abrió la prisión y José fue nombrado administrador de toda la casa.
A Jesús también lo vendieron por unas treinta monedas de plata (Cf. Mt 26,14). En la parábola, es Él el empujado fuera de la viña para desapropiarlo. Con todo, pudo vencer en fidelidad y obediencia, preservando su corazón en amor y perdón. Él es la piedra desechada por los arquitectos que, luego de la resurrección se convertirá en la piedra angular. Solo Dios lo hace, es un milagro patente.
Jesús, antes de concluir la parábola, les advirtió a los oyentes, que se les quitará el Reino de los Cielos y se le dará a un pueblo que produzca frutos. Tú y yo formamos parte de ese pueblo. Hoy se nos entrega y se nos confía la viña. La historia continúa. Se nos entrega la viña para cuidarla, abonarla, hacerla producir.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Cuál es tu actitud ante la misión encomendada de cuidar la viña? Cuando el Señor mande a buscar frutos ¿qué encontrará? ¿Cómo integras, en la jornada de la viña, a los demás enviados por el Señor? ¿Tú sabías que eres solo un arrendado, que la viña no te pertenece? ¿Tú has sentido envidia por otra persona con más gracia que tú? ¿Cómo integrar los talentos de los demás para hacer producir la viña? ¿Hay alguien que te quiera retener en un pozo seco? ¿Cómo experimentas, allí en el pozo seco, que la gracia de Dios siempre te acompaña? ¿Tú sabes interpretar el sueño de Dios contigo? ¿Mantienes tu corazón libre de odio, de venganza? Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC
