MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 3/4/25
(Ex 32,7-14; Sal 105; Jn 5,31-47)
Miércoles IV semana de Cuaresma
LOS CINCO TESTIMONIOS
Hoy, jueves, semana 4ª de Cuaresma, el evangelio de Juan te presenta cinco fuentes que, desde antiguo, dan testimonio de Jesús. El Señor mismo aclara que Él no dependía de testimonios; sin embargo, estos eran necesarios en la medida en que ayudaban a los creyentes a consolidar la fe. Los testimonios correspondientes son:
“Juan el Bautista”. Su voz se convirtió en luz de la verdad. La chispa de este profeta y su llamado a la conversión hacía arder los corazones. Él no era la luz, sino que daba testimonio de la luz. Tenía su misión; disminuir para que el Señor crezca, dándolo a conocer. Los “Juan” y las “Juanas” de hoy, son quienes llaman a la conversión, en nombre del Señor, para que el pueblo pueda peregrinar hacia la Pascua y entrar en la tierra prometida, que es Cristo Resucitado.
“Las obras”. El mismo Señor afirma que hay un testimonio que supera al de Juan: las obras que Él realiza. Los fundamentos aumentan. Son más sólidos y convincentes. Se espera que estos prodigios, señales, milagros, convenzan y evidencien quién es Jesús. Se te da todo para confiar. Sin embargo, todavía hay gente que no reacciona, que está anestesiada, o sencillamente le resbalan los milagros cotidianos. De hecho, la vida del día a día es un verdadero milagro que anuncia la presencia de Jesús.
“El Padre”. Como si fuera poco, el mismo Padre da testimonio del Hijo. ¿Te has fijado las veces que dice: “Este es mi Hijo amado, mi predilecto”? ¿En cuántos pasajes te ha invitado a que “le escuches”? Incluso, la misma Virgen María también lo afirma al exhortar: “Hagan lo que Él les diga”. El problema radica en que sin fe en Jesús, no se podrá creer en el Padre. Porque este nunca ha sido visto. Para tener acceso al testimonio del Padre es preciso acoger a su Hijo, y con Él, a la Madre.
“Las Sagradas Escrituras”. Desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, las Escrituras dan testimonio de Jesús. Él está ahí presente. Cada línea de la Biblia puede ser leída desde la fe en Cristo. Él es el Mesías anunciado; encarnado en la historia humana para redimirla. Pero, si la Palabra escrita no cala al corazón y lo convierte; si los versículos son leídos como información de contenidos y no como verdad inspirada y revelada para la vida eterna, entonces este testimonio no tendrá fuerza suficiente para arrancar de la incredulidad y sembrar en la fe y la confianza.
“Moisés”. Jesús afirma que Moisés escribió sobre Él. Este testimonio no se contradice. Como se acaba de decir, toda Sagrada Escritura ha de interpretarse desde la fe en Cristo. Sin embargo, como lo afirma el libro del Éxodo, la terquedad, la necedad del pueblo le impedía creer. Desde antiguo se evidencia la incredulidad. Moisés fue alertado cuando el pueblo se pervertía. En poco tiempo se desanimaron. Se hicieron becerros de oro. Estos becerros son los que se forman en el corazón, usurpando el lugar que corresponde a Dios.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Tú estás creyendo en las predicaciones cuaresmales: te están haciendo recapacitar? ¿Tú te dejas sorprender por las obras realizadas en Nombre de Jesús? ¿Interpretas los signos que te hablan de la mano del Señor obrando en tu vida?¿Los testimonios de estas obras aumentan tu fe? ¿En tu vida espiritual, has aprendido a relacionarte con el Padre, con el Hijo, con el Espíritu Santo? ¿Reconoces la identidad de cada persona de la Santísima Trinidad, cómo se integran, y se unen, para su misión de salvación universal?
¿Tu corazón se calienta leyendo o meditando las Sagradas Escrituras? ¿Tú crees las palabras que lees en la Biblia? ¿Te esfuerzas por andar en el camino señalado en las Escrituras? ¿Qué tanto permanece en ti la Palabra? ¿Cómo la Palabra te sirve de luz para tus pasos? ¿Tú tienes la Biblia como fuente de discernimiento? ¿Has tenido experiencia de encuentro con Jesús mediante las Sagradas Escrituras?¿Por qué se decía que ese pueblo guiado por Moisés era de cabeza dura? ¿Y cómo defines tu cabeza, tu corazón; eres duro o dócil a las mediaciones que el Señor te presenta? ¿Tú consideras que has ido dando pasos de conversión? ¿Con qué traje espiritual piensas llegar a la Pascua?
Señor: hace falta un sexto testimonio. Ese testimonio es el mío. Porque quiero, junto a mi comunidad, hablar de ti con palabras y en silencio. Que no me resbalen los signos de tu presencia ni de tu obrar en esta historia. Aumenta mi fe, Señor, para que identifique tu persona, tus huellas, mediante los diversos canales y mediaciones por los cuales llegas hasta mí. Mantén mi memoria fresca, como lo expresa el orante del salmo. Porque cuando uno pierde la memoria no tiene cómo sostenerse en la fe. Que pueda conservar tu amor y tu obra en mi corazón. Que cuando testimonie de ti, Señor, la fe de los demás pueda también robustecerse. Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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