MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 7/4/25
(Dn 13,1-9.15-17.19-30.33-62;Sal 22; Jn 8,1-11)
Lunes de la V Semana de Cuaresma
DOS MUJERES SALVADAS
Hoy, lunes, semana 5ª de Cuaresma, las lecturas te presentan el caso de dos mujeres salvadas. Ellas, pueden representar la vida de personas inocentes, condenadas, pero rescatadas por la justicia divina. Al mismo tiempo, refleja la vida de quienes han pecado gravemente, sin embargo, cuentan con la misericordia divina para un nuevo comienzo.
La primera realidad se plasma en el libro de Daniel. Narra la historia de Susana, una mujer hermosa, creyente y casada. Dos jueces mayores de edad, atraídos por ella: “Desviaron su corazón y bajaron los ojos, para no mirar al cielo ni acordarse de su justo juicio”, le tendieron una emboscada a fin de acostarse con ella. Teniendo todo en su contra, Susana, no consintió tales provocaciones, prefirió mantenerse fiel a sus principios y a su fe, aunque implicase la muerte. Los jueces, dominados por el vicio, levantaron un falso testimonio en su contra.
El joven Daniel, en medio de la tensión y la condena de Susana, interrogó a los jueces depravados en público y por separado, dejándolos en contradicción. Quedó evidente la inocencia de esa mujer. Con esta liberación, tenemos el ejemplo, la inspiración, de abrazar la fidelidad al Señor, quien nunca defrauda a los justos que en Él confían.
Quien camina en la presencia de Dios, aunque todo esté oscuro y nada respalde su inocencia, si persevera en fidelidad, verá la justicia amanecer a su favor. Por eso, en el salmo, el orante dice: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo”. La persona inocente, no se ocupa directamente de su propia defensa; aguarda y constata cómo la “vara” y el “cayado” del Pastor sale en su rescate. Es lo que se refleja en la participación de Daniel, en la escena de Susana, él representa la intervención del cielo. La sabiduría y la claridad de sus palabras llevaron consuelo y salvaron, no solo a Susana, sino a toda su familia.
Esta realidad, al mismo tiempo, nos pone en contexto con las acusaciones y persecuciones en contra de Jesús. Él es el espejo perfecto de confianza y abandono al Padre. Lo que el Padre es para Jesús, Él lo es para todos nosotros.
El caso de la otra mujer, lo presenta el evangelio. Esta sí que ha sido sorprendida en el acto de adulterio. Con todo, para ella, no se cierra la esperanza. El pasaje te muestra las entrañas de misericordia de nuestro Señor, que quiere que todos se salven: tanto el inocente como el pecador, y los mismos acusadores. En el Señor, la salvación es para todos. Ella es gratis, pero no barata. Porque implica mantenerse en fidelidad, reconocer los propios pecados, desarmarse, y no volver a pecar.
Impresiona la expresión que dijo Daniel a los jueces pervertidos: “viejos en años y en crímenes”. En el evangelio, cuando Jesús dice: “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”, fueron los más viejos quienes empezaron a escabullirse. Nace la cuestión si estamos o no permitiendo, conforme aumentan nuestros años, que estos se llenen de santidad o de pecado.
Según van pasando los años, se espera que nos vayamos desarmando, desapegando, y no lo contrario. El pecado, en ninguna etapa de la vida luce ni hace bien. Pero da mayor vergüenza que, en tiempos de síntesis, uno siga haciendo y deshaciendo, sin considerar la posibilidad de conversión, en el mismo atardecer de la vida.
Preguntas que llevan al silencio: ¿Cómo tú desenmascarar las trampas? ¿Tú has puesto trampas alguna vez? ¿Te has fijado que quien hace redes, de alguna manera, cae en ellas? ¿Si has puesto enredos, cómo puedes ir desatándolos? ¿Por qué las enseñanzas del libro de la Biblia siguen siendo válidas para el libro de la vida?
¿Tú sabes lo que significa quitarse los años o tener vergüenza de decir los años? ¿Sabías que cada año de vida es una responsabilidad, porque con el tiempo también ha de madurar la conciencia? ¿A esta altura de tu vida, tendrás alguna piedra empuñada? ¿Para quién es esa piedra? ¿Alguien ha tomado piedras para ti? ¿Qué significa desarmarse y dejar que la gracia sea escudo protector? ¿Cómo tú respondes al Señor quien conoce tus faltas y te dice: “yo no te condeno, pero anda y no peques más”?
Señor: Gracias porque cada mañana me das la oportunidad de estar en tu presencia y llenarme de ti. Que conforme pasen estos años de vida que me das, pueda aprovecharlos para madurar y amarte más, para servir a mis hermanos con amor y justicia. Dame luz del cielo para desarmar trampas, y la valentía en el Espíritu para perdonar, no juzgar y no volver a pecar. Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.
¡Seamos santos!
Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad

Hna. Ángela Cabrera.
Discípula Misionera por la Santidad
Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.
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