MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 9/4/25

Hoy, miércoles, semana 5ª de Cuaresma, el conjunto de las lecturas te aproximan a lo que vas a vivir en la Semana Mayor. Jesús es la personificación de la verdad y, confiarse en ella, es garantizar la libertad. De hecho, esto significa pascua: “paso de la esclavitud a la libertad”. El Señor dice a los judíos que han creído en Él: “Si se mantienen en mi Palabra serán de verdad discípulos míos; conocerán la verdad y la verdad les hará libres”.

No basta con conocer a Jesús, es necesario, mantenerse en Él. Esto significa: “quedarse con Él”, “perseverar en su seguimiento”, “esperar en Él”, “dejarse modelar por Él” y, sobre todo, “dejarse rescatar por Él”… Es mucho más que “decir la verdad”; es vivir en la verdad. Quien no permanece no tiene condiciones para conocerlo; tampoco puede vivir a fondo los frutos de tal relación.

La libertad no es: libertinaje, licencia para pecar, libre disposición de sí mismo,
hacer lo que quiera con lo “propio”. Entonces, nace la pregunta: ¿Qué significa libertad? La persona sola no es capaz de conseguirla. Por eso, las páginas del Nuevo Testamento no estimulan a que se busque la libertad con esfuerzo propio. Para el creyente, sólo Cristo puede darla.

Cuando Pablo dice: “Han sido llamados a la libertad” (Gal 5,13), nos está diciendo que hemos sido llamados a ser “esclavos” de aquel que nos ha hecho libres (Fil 1,1). La persona libre es la que se niega a sí misma, para ser cada vez más semejante a su Señor.

El libre no se pertenece a sí mismo (Rm 6,18). “Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios” (1Cor 3,21-23). La persona libre demuestra su libertad liberándose de sí mismo para servir a Dios (1Ts 1,9). Libre es quien dispone su vida para amar a Dios y servir a los demás.

Los judíos que, en el evangelio de este día, habían creído en Jesús, pero no le conocían lo suficiente. Por eso, el Señor les habló de mantenerse. Habían dado el primer paso, pero les faltaba profundizar en la relación con Él. Esto se refleja en su reacción cuando el Señor les refirió a la libertad. Ellos se creían libres, amparados en su tradición religiosa. No sabía sobre la hondura y la dignidad de la libertad traída por Jesús. Mientras el pecado no moleste, no provoque actitud de arrepentimiento y conversión, no puede hablarse de verdadera libertad.

La primera lectura del libro de Daniel, refleja la valentía y la actitud de tres hombres: Sidrac, Misac y Abdégano. Fueron echados al horno encendido, por negarse a adorar dioses falsos. Son testimonio de quien conoce al Dios verdadero. No se dejaron impresionar por las apariencias. Se sostuvieron en sus raíces de fe. Resistieron las tentaciones. Y fueron testigos de cómo el ángel del Señor se introdujo en el mismo fuego para rescatarlos y liberarlos. Porque quien se mantiene fiel contempla la mano de Dios rescatando el día del aprieto.

Esos tres hombres, en medio del peligro al que estaban sometidos, esperaron en el Señor, bendiciendo su nombre y cantando alabanzas. Cuando tú alabas en los momentos difíciles, no estás ignorando los problemas, sino conociendo y reconociendo en quién has puesto tu confianza. Cuando retiras la mirada del Señor para impresionarte por el peligro, le das más importancia a este y también más fuerza. Pero si te mantienes en el Señor, entonces todo disminuye, reconociendo su grandeza.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Qué implica para ti permanecer en el Señor? ¿Tú sabías que quien permanece en el Señor aprende a tomar decisiones? ¿Cómo permanecería con Jesús quien no se acople a su manera de ser y de pensar? ¿Tú optas por sumergirte en la verdad o refugiarte en la mentira? ¿Qué significa para ti buscar la verdad detrás de la apariencia? ¿Tú has atravesado la cáscara de la apariencia para encontrarte con la verdad? ¿En este momento de tu vida: tú conoces a Jesús o vives en Jesús? ¿Por qué quien no vive en el Señor no le conoce realmente? ¿Amaneció en ti la luz de la verdad? ¿Puedes identificar algunas cadenas en ti? ¿Por qué hay personas que consideran ser libres cuando realmente están atadas sin saberlo? ¿Qué realidad te amenaza con esclavitud? ¿Tú has identificado la presencia de Jesús que llega para darte la libertad?

Señor: te presentamos en este día a todas las personas que directamente han sido afectadas por el desastre de la discoteca en nuestra querida República Dominicana. Que este signo nos mueva a la profunda reflexión. Que nos ayude a encontrar verdades en tu infinita misericordia. Suplicamos misericordia, Señor, y consuelo, especialmente para todas las familias que han sido afectadas directamente. Que con el salmista, en medio de este valle de lágrimas, podamos decir, con plena confianza en ti: ¡bendito eres Señor! Rezamos e intercedemos por todas las almas que han partido de este mundo de manera inesperada. Santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

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Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

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