MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 3/7/25

Hoy celebramos la fiesta de Santo Tomás, apóstol. Su nombre, en arameo, significa “Mellizo”, y este era su apodo. No se sabe si tenía un hermano. Tuvo la gracia de formar parte de la comunidad más íntima de Jesús, los Doce. Algunos pasajes bíblicos nos hablan de su personalidad. Fue él quien, cuando Jesús tomó la decisión de ir a Betania, aun sabiendo de los peligros por la tensión de los contrarios, dijo a los compañeros: “Vayamos también nosotros a morir con él” (Jn 11,16). Tomás, en la última cena, cuando Jesús se despedía, le preguntó: “Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?”. Gracias a intervenciones como estas, tenemos profundas verdades de fe, por la respuesta que Jesús le ofrece: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,5-6).

Fueron alrededor de tres años donde Tomás recibió del Señor las inversiones necesarias para que su fe se fuera consolidando y afianzando. Mientras él veía, palpaba y escuchaba directamente su fe se mantenía. Pero, llegado el momento de la pasión y la muerte del Señor, la luz de su vela se fue apagando. Lejos de considerarlo más vulnerable, en la fe, que los demás; hay que resaltar que en Tomás encuentran respuestas personas racionales, necesitadas de este ejemplo y testimonio. En él, nos vemos reflejados todos nosotros en alguna etapa del nuestro seguimiento a Jesús.

El pasaje donde más se destaca Tomás lo presenta el evangelio del día. Llama la atención el detalle de que en la primera aparición del Señor a sus discípulos Tomás no estuviera presente. Sin fe madura se descuida la vida comunitaria, porque ella se sostiene en torno a Cristo. Cuando Tomás llegó nuevamente, y los compañeros le relataron la experiencia con el Resucitado, reaccionó de manera tajante. Decidió no creer, porque lo narrado escapaba del control de sus razones. Puso exigencias para confiar. Reclamó “ver” y “palpar” las cicatrices de Jesús; eran las evidencias que le permitirían creer.

Llegó Jesús, nuevamente, cuando las puertas estaban cerradas. No solo estaban cerradas las puertas de la casa; la puerta de la fe de Tomás también lo estaba. Esa puerta de la sospecha, de la incredulidad, que no le permitía abrirse al misterio y aceptarlo con humildad. Pero el Señor no llegó con maquinarias para derribar las barreras incrédulas. Sino que llegó con paz. La paz necesaria para infundir confianza y serenidad. La paz imprescindible para acompañar el proceso de fe inmadura y frágil, que requería un proceso especial, el que serviría de escuela para todos nosotros en materia de fe.

Como buen y paciente pedagogo el Señor dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado”. El Señor le permite tener experiencia una vez más; y también nos la permite a nosotros, para sanarnos de toda incredulidad. Ese reclamo que le hace el Señor: “No seas incrédulo, sino creyente”, llega hasta nuestro corazón, lo alcanza y lo convierte.

La profesión pública de Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!” es lo que espera el Señor de ti y de mí. Repítela como lectura orante en tu diario caminar. Es una frase cargada de luz y de esperanza. Una expresión eucarística llena de vida y plenitud. Jesús no se desentiende de ninguno de los suyos hasta no arrancar del corazón las profundas palabras que abran las puertas de la salvación. El pasaje del evangelio termina sintetizando palabras de vida eterna: “Bienaventurados los que creen sin haber visto”.

El estribillo del Salmo para este día: “Vayan por el mundo y proclamen el Evangelio” recoge el testimonio de Tomás luego de la experiencia con el Resucitado. Conforme a la Tradición de la Iglesia, este apóstol, encendido de amor por Cristo y su Reino, evangelizó en Siria, Edesa, Babilonia, Mesopotamia, China. Murió mártir, en la India, en el año 72.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Tú, como Tomás, expresas tus inquietudes de fe?¿Tú has tenido crisis de fe? ¿Cómo te das cuenta que tu fe comienza a vacilar? ¿Cuáles de los bombardeos que recibes de la sociedad te hacen caer en dudas? ¿Tú sabías que cuando te distancias de tu comunidad cristiana te estás perdiendo la experiencia con el Señor? ¿Tú sabías que cuando te alejas de la comunidad tu fe se vuelve más vulnerable?¿Qué medidas estás tomando para mantener la unidad comunitaria? ¿De dónde tu comunidad te está rescatando para que conserves la fe? ¿Te dejas acompañar? ¿Tú recitas el credo de tu fe con la delicadeza de quien busca comprender lo que dice? ¿Cómo te vas alimentando cada día para que tu fe crezca y sea madura? ¿Tú tienes una fe comprometida, una fe en comunión apostólica, una fe que te permite luchar por el Reino, una fe de sentirte enviado, enviada, por el Señor? ¿Por qué, para alimentarte espiritualmente, no basta con lo que los demás digan; es necesario que tú mismo vivas la experiencia con el Señor?

Señor: aquí te abro las puertas de mi corazón, y con ella se abre la puerta de mi fe. Porque la duda es un perder el tiempo que me distrae y no permite que mi entrega sea honesta y profunda. Gracias por acercarte a mis incredulidades y con tus heridas sanar mi terquedad. Gracias, Señor, porque me dedicas tiempo. El tiempo necesario para fortalecerme y que mi apostolado no sea un compromiso superficial, sino enraizado y sostenido por ti, Señor mío y Dios mío. Yo creo en ti y te amo.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

 

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario