MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 29/9/25

Hoy, lunes, semana 26ª del Tiempo Ordinario, celebramos la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Son venerados en la Iglesia porque nos ayudan en esta peregrinación terrenal con el fin de que entremos al Reino de Dios. Aunque estos tres arcángeles no son los únicos, sí fueron los escogidos por Dios para una misión especial en la humanidad. Sus nombres se encuentran en la Sagrada Escritura. Forman un “trío de gracia” para colaborar con la obra salvadora de Dios.

Los ángeles, en la fe católica, son una verdad de fe. Seres espirituales, criaturas de Dios, sin cuerpos, inmortales, poseen inteligencia superior, una fuerza trascendente y profunda santidad. La primera lectura del día asegura que miles de ellos sirven a Dios, y que millones están a sus órdenes. Según el Salmo 103 siempre conservan actitud atenta a su Palabra. En Mateo 18,10 se afirma que contemplan el rostro de Dios. Ahí está el nacimiento de su canto y su alabanza continua. Quiere decir que poseen una íntima relación con el Señor. Los arcángeles tienen un grado más elevado y trascendente que los ángeles.

Dirá san Agustín: “Si me preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si me preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel”. Conforme a Gregorio Magno, a estos seres espirituales se les atribuye nombres personales que designan su misión específica entre nosotros. Pero, en la ciudad santa, donde la visión es perfecta, estos nombres no son necesarios para conocer lo que cada quien es. Mientras tanto, aquí, le llamamos:

“MIGUEL”: nombre que significa “¡Quién como Dios!”, en sentido de que nadie puede hacer lo que el Señor realiza. Este es el grito de guerra de los ángeles buenos, que él lidera, para luchar contra Satanás y sus fuerzas. En la Sagrada Escritura es identificado como “el gran príncipe” (Dn 10,21), “el combatiente”, “el guerrero” (Ap 12,7). En la antífona del oficio de lectura se lee: “Se agitó el mar y se estremeció la tierra cuando el ángel Miguel bajó del cielo”. Es patrono y protector de la Iglesia, de todos sus fieles, desde los tiempos apostólicos. Es, a su vez, patrón de las personas que luchan por la justicia. En las pinturas, se le presenta con una espada y un escudo. En ocasiones, con una balanza que representa el juicio.

GABRIEL: su nombre significa “fuerza de Dios”, “Dios se ha mostrado poderoso”. Es citado en el libro de Daniel (Dn 9,21-27). Ahí está como mensajero, explicando a Daniel los designios de Dios para él, ayudándole a entender, a comprender, a interpretar la voluntad del Señor. En el Nuevo Testamento, sigue interviniendo en la historia de salvación. Es quien anuncia a Zacarías el nacimiento de Juan (Lc 1,11).

Gabriel también es enviado a María para anunciar la llegada del Mesías (Lc 1,26). Con razón es identificado como el “embajador divino”. Se distingue por llevar la Palabra de Dios con claridad, sencillez y paz. Revela verdades trascendentes digeribles y comprendidas por sus destinatarios. Es mediador entre Dios y la humanidad. Es patrono de los embajadores, de los mensajeros y diplomáticos. En las pinturas suele estar con una trompeta, una rama de lirio como símbolo de pureza. En el evangelio del día, Jesús, valora de Natanael su pureza interior al decir: “Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Tú y yo también estamos llamados a cultivar valores angelicales en el corazón.

RAFAEL: nombre que significa “medicina de Dios”, “Dios me ha sanado”. La Biblia lo cita en Tobías 12,15-17. Actúa como guía de camino de Tobías; además de llevar orientación, paz y salud a su familia. La antífona del oficio del día lo presenta al decir: “Yo soy el ángel Rafael, uno de los que está al servicio de Dios”. Está listo para entrar en lo profundo del misterio divino. Es el patrón de la curación y la salud. Amigo de los caminantes y peregrinos. Las pinturas suelen presentarlo yendo de camino, al lado de un joven (Tobías), con un bastón. El pescado representa el remedio que le dio a Tobías para curar a su padre de la ceguera. Suele estar con ropa de peregrino. El perro simboliza la lealtad. También se muestra con instrumentos referente a la medicina.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Quién cómo Dios pudiera amarte, perdonarte, sanarte, liberarte? ¿En qué situaciones experimentas la fuerza protectora de Dios? ¿Dónde encuentras medicina para tu alma, para tu existencia, para tu corazón?¿Cómo se presentan y actúan los ángeles en tu vida cotidiana? ¿Tú escuchas la voz del Maestro interior? ¿Cómo disciernes la voz que es propia de Dios, de las otras voces que pretenden alejarte de su voluntad? ¿Tú eres ángel para los demás? ¿Llevas buenas noticias que alegran el corazón? ¿Eres fiel a las inspiraciones de Dios? ¿Acompañas a los demás en su peregrinación por la vida? ¿Eres guía para que los demás encuentren a Dios y se unan a Él? ¿Con qué armas enfrentas a los contrarios de Dios? ¿Para qué has nacido? ¿Tú conoces el designio de Dios para tu vida? Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, rueguen por nosotros.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

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Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

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