MEDITACIÓN DE LAS LECTURAS: 27/10/25

Hoy, lunes, semana 30ª del Tiempo Ordinario, el evangelio nos presenta el relato de la mujer encorvada. Esa mujer, cuyo nombre no conocemos, representa al pueblo judío: sufriente y sediento, sometido a un sistema social, político y religioso ya caduco. Sin embargo, este personaje tiene mucho que decirnos hoy. Consideremos cinco enseñanzas que podemos aprender de ella.

La primera enseñanza: paciencia en el sufrimiento. La mujer llevaba dieciocho años encorvada, lo que resalta la prolongación de su dolor: no fue un mal pasajero, sino un sufrimiento que se extendió en el tiempo. No podía erguirse; su mirada permanecía fija en el suelo, lo que probablemente le dificultaba relacionarse y la mantenía en cierto aislamiento. Su padecer era callado, guardado en su corazón. Sin embargo, hay un detalle significativo: ella estaba en la sinagoga. En nuestro lenguaje actual diríamos: estaba en la Iglesia, buscando a Dios y permaneciendo fiel. El evangelio no la muestra quejándose ni lamentando su situación. Soportó en silencio, pero todo indica que aguardaba en el Señor su liberación.

Segunda enseñanza: Jesús mira y llama. Aquel día sábado, la mujer estaba en la sinagoga. Este detalle no puede pasar desapercibido, porque el Señor, al verla, rompió las normas establecidas movido por la compasión. Su sufrimiento no fue ignorado: Jesús se comprometió con ella y no dudó en llamarla. Con un propósito claro le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Luego le impuso las manos y enseguida se enderezó. Entrar en los zapatos de esta mujer nos permite vislumbrar lo que significó dejar atrás la humillación, la opresión y la carga, para experimentar, en un instante, la nueva vida que Cristo le regaló.

Tercera enseñanza: glorificar a Dios. Si esta mujer glorificaba a Dios en medio de su enfermedad, por su perseverancia y fidelidad, ¡cuánto más después de recuperar su dignidad, su lugar y su condición! En esa acción se hizo presente el Reino, pues la liberación es un signo privilegiado de él. Nadie que recibe el favor de Dios y es sensato permanece aislado o ensimismado. Ella nos enseña a glorificar a Dios siempre, a reconocer su presencia en toda circunstancia. Los testimonios fortalecen la fe y son alimento indispensable para una alabanza sincera.

Cuarta enseñanza: la misericordia está por encima de la ley. Jesús se alegró con la liberación de la mujer, y ella, de manera especial, también lo hizo, así como los pobres allí presentes. Sin embargo, alguien se mostró indignado y de mal humor: el jefe de la sinagoga. Protestó diciendo: “Seis días tienen para trabajar; vengan esos días a que los curen, y no en sábado”. Ante este reproche, Jesús reaccionó y los llamó hipócritas, pues hacían por un animal lo que no estaban dispuestos a hacer por una persona.

Así ocurre cuando la “espiritualidad” carece de raíz en la misericordia: cae en contradicción. El Señor, en cambio, destacó la dignidad de la mujer llamándola “hija de Abraham”. Los incrédulos quedaron avergonzados, mientras que los sencillos se llenaron de alegría y daban gloria a Dios.

La quinta enseñanza la ofrecen el conjunto de las lecturas. En la primera lectura de este día encontramos también luz para seguir saboreando la riqueza del evangelio. El apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, afirma: “Quienes se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios”. La mujer encorvada lo ejemplifica. Ante su liberación somos testigos de que no hemos nacido para vivir en esclavitud ni para recaer en el temor. Somos hijos e hijas adoptivos. Por eso, tú y yo hemos de decir siempre, dirigiéndonos a Dios: “¡Abba!, Padre”. Si sufrimos con Cristo, en Él también seremos glorificados.

El Salmo 67 nos invita a proclamar: “Nuestro Dios es un Dios que salva”. Unidos al orante, contemplemos la acción del Señor que, con su luz, su amor y su justicia, disipa la opresión y derriba a los opresores. En cambio, quienes permanecen fieles se alegran, gozan en su presencia y rebosan de júbilo. Dios Padre es compasivo y protector. Él cargó con nuestras debilidades y preparó su casa para acogernos. Ante Él, la muerte se detiene y la vida se abre paso.

Preguntas que llevan al silencio: ¿Eres de las personas que cargan con algún mal desde hace tiempo? ¿Cómo está tu paciencia, tu confianza, tu fidelidad? ¿Sabes que el Señor no solo te mira, sino que también te llama y se compromete con tu liberación? ¿Qué sucede cuando alguien pone demasiadas condiciones para hacer el bien? ¿Cómo distingues entre misericordia e hipocresía? ¿Tus ojos alcanzan a contemplar la acción de Dios en tu vida? ¿Cómo reaccionas ante los prodigios del Señor? ¿Sabes alabar y glorificar en medio del sufrimiento? ¿Cuál es el valor de una alabanza en el dolor? ¿Quiénes se alegran contigo cuando el Señor devuelve la sonrisa a tu rostro? ¿Te detienes ante el sufrimiento de los demás? ¿Haces el bien en gratitud por lo que el Señor realiza en ti?

Señor: te presentamos a tu pueblo encorvado, en especial a quienes cargan sufrimientos y calamidades que escapan de sus manos. Tú eres la esperanza del que llora y confía en ti. Que tú puedas detenerte a mirar con nuestros ojos, a llamar con nuestra voz. Haznos mediadores de tu presencia liberadora. Concédenos la gracia de ser sembradores de misericordia y consuelo.

¡Seamos santos!

Hna. Ángela Cabrera
Discípula Misionera por la Santidad


Hna. Ángela Cabrera.

Discípula Misionera por la Santidad

Espacio de reflexión de la Parroquia de los Santos Ángeles Custodios, que invita a realizar una pausa diaria en nuestras actividades cotidianas para dedicarlas a la oración del Evangelio, a través de la meditación y reflexión de la hermana Ángela Cabrera, Discípula Misionera por la Santidad.

Contenido publicado originalmente en los canales de las Parroquia De Los Santos Ángeles Custodios, PSAC, por la Pastoral Digital, bajo en link: http://www.parroquiaangelescustodios.org – Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales – Pastoral Digital PSAC

 

Publicado por PASTORAL DIGITAL PSAC

La Pastoral Digital PSAC es una acción programada y orgánica de nuestra parroquia De los Santos Ángeles Custodios, que tiene como finalidad contribuir a su misión evangelizadora a través de los medios digitales.

Deja un comentario